
42Barahona Meneses Amparito del Rosario, et al.Vol. 16 Número 2 2025
RESUMEN
ABSTRACT
Sleep quality and eating habits in health science students in the ecuadorian
university context
CALIDAD DEL SUEÑO Y HÁBITOS ALIMENTARIOS EN ESTUDIANTES DE
CIENCIAS DE LA SALUD, EN EL CONTEXTO UNIVERSITARIO ECUATORIANO
(1) Universidad Técnica del Norte, Facultad Ciencias de la Salud, carrera Nutrición y Dietética. Ibarra, Ecuador.
(2) Universidad Técnica del Norte, Facultad Ciencias de la Salud, carrera Nutrición y Dietética. Ibarra, Ecuador.
(3) Universidad Técnica del Norte, Facultad Ciencias de la Salud, carrera Enfermería. Ibarra, Ecuador.
(4) Universidad De Las Américas (UDLA), Facultad Ciencias de la Salud carrera Medicina, Quito, Ecuador.
Autor de correspondencia:
Correo electrónico: adbarahona@utn.edu.ec. Teléfono: 0983079391
Introducción: La vida universitaria implica cambios que pueden afectar la salud y el bienestar, especialmente en la calidad del sueño y
los hábitos alimentarios. Estas variables influyen en el rendimiento académico, la salud física y mental. Objetivo: Determinar la relación
entre la calidad del sueño y los hábitos alimentarios en estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Técnica del
Norte, Ecuador. Metodología: Estudio cuantitativo, transversal y descriptivo en 476 estudiantes de medicina, enfermería, nutrición y
fisioterapia. Se aplicó una encuesta digital que incluyó el Pittsburgh Sleep Quality Index y el Autotest de Hábitos Alimentarios. El análisis
se realizó con estadística descriptiva e inferencial mediante chi cuadrado (p<0.05). Resultados: El 83,6% presentó mala calidad del sueño,
el 60% hábitos alimentarios poco saludables; la aplicación de la prueba estadística encontró asociación significativa entre ambas variables
(p=0,002). Conclusión: Los hallazgos son consistentes con evidencia regional que describe alta frecuencia de alteraciones del sueño y
patrones alimentarios inadecuados en universitarios, lo que refuerza la necesidad de intervenciones institucionales de promoción de
estilos de vida saludables..
Palabras clave: calidad del sueño, hábitos alimentarios, estudiantes universitarios, salud pública, estilo de vida.
Introduction: University life entails lifestyle changes that may affect health and well-being, particularly sleep quality and eating habits.
These factors can influence academic performance as well as physical and mental health. Objective: To determine the relationship
between sleep quality and eating habits among students of the Faculty of Health Sciences at University Técnica del Norte, Ecuador.
Methods: A quantitative, cross-sectional, descriptive study was conducted with 476 students from Medicine, Nursing, Nutrition, and
Physiotherapy programs. A digital survey was administered, including the Pittsburgh Sleep Quality Index and the Eating Habits Self-Test.
Data were analyzed using descriptive statistics and inferential analysis with the chi-square test (p < 0.05). Results: Poor sleep quality was
observed in 83.6% of participants, and 60% reported unhealthy eating habits. The chi-square test demonstrated a significant association
between the two variables (p = 0.002). Conclusion: These findings are consistent with regional evidence reporting a high prevalence of
sleep disturbances and inadequate dietary patterns among university students, reinforcing the need for institutional health-promotion
interventions aimed at fostering healthier lifestyles.
Keywords: sleep quality, eating habits, university students, public health, lifestyle.
ORIGINAL Historial del artículo: Recibido: 11/08/2025 · Aceptado: 23/01/2026 · Publicado: 25/01/2026
https://cssn.espoch.edu.ec
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Barahona Meneses Amparito del Rosario ⁽¹⁾ *
Herrera Castro Kevin ⁽²⁾
Morejón Jácome Gladys Edelmira ⁽³⁾
Mejía Parra Martín José ⁽⁴⁾
adbarahona@utn.edu.ec
kaherrerac@utn.edu.ec
gemorejon@utn.edu.ec
mejia06martin@gmail.com
DOI: https://doi.org/10.47187/cssn.Vol16.Iss2.442

43CALIDAD DEL SUEÑO Y HÁBITOS ALIMENTARIOS EN ESTUDIANTES DE CIENCIAS
DE LA SALUD, EN EL CONTEXTO UNIVERSITARIO ECUATORIANO
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Vol. 16 Número 2 2025
1. Introducción
La vida universitaria puede ser un periodo
de transición donde los estudiantes afrontan
diversos cambios como la modificación de su
círculo social, cambios en su contexto cultural
y muchas veces económico. Las situaciones
mencionadas pueden influir en la modificación
de sus estilos de vida (1). Además se caracterizan
por realizar menos de tres comidas diarias, donde
generalmente excluyen el desayuno y es común
el consumo de comidas rápidas “chatarra” (2). A
raíz de esto, es común observar como muchos
estudiantes enfrentan desafíos para mantener un
modo de vida optimo, donde deben equilibrar las
demandas de la academia con otros aspectos de
su vida, incluyendo su salud y bienestar (3).
Las horas de estudio, y la preocupación
por el resultado académico pueden afectar
negativamente la salud mental y emocional
de los estudiantes. Otros factores como el
sedentarismo y una dieta deficiente o poco
saludable son problemas regulares que suelen
surgir por falta de tiempo y de motivación.
Estos hábitos inadecuados pueden llevar a un
aumento de peso, disminución de la energía,
de la concentración, y mayor susceptibilidad a
enfermedades (4). Factores como el entorno,
incluyendo la accesibilidad y disponibilidad de
establecimientos de comida rápida, restaurantes
y máquinas de venta, pueden contribuir a la
adopción de hábitos alimentarios poco saludables
entre los estudiantes universitarios (5).
El sueño es un componente necesario para la
salud física y mental, especialmente entre
adolescentes y adultos jóvenes (6). Muchos de
los alumnos al iniciar la carrera experimentan un
cambio significativo en su vida, puesto que pasan
por un proceso de adaptación de la enseñanza
media a la superior, llevándolos a tener mayor
número de obligaciones académicas, cambiar
sus horarios de vida diaria, y por consiguiente
generando alteraciones en la salud (7). Se
menciona que la alteración de la frecuencia del
sueño a corto plazo, dormir tarde y levantarse
temprano afectan la capacidad de aprendizaje,
el rendimiento académico y las funciones
neuroconductuales (8) Esta alteración de los
patrones de sueño se asocia con somnolencia
intensa y fracaso en el éxito académico (9).
También puede incidir a nivel metabólico
aumenta el riesgo de diabetes mellitus, síndrome
metabólico, sobrepeso y obesidad (10).
En Estados Unidos, datos proporcionados
por el Centro para el Control y Prevención
de Enfermedades menciona que entre 50 a
70 millones de adultos muestran trastornos
del sueño. El 37% de adultos de 20 – 39 años
presentan privación del sueño y el 35.3%
descansan menos de 7 horas (11). Se destaca la
relación bidireccional entre el sueño y la salud
mental, donde la calidad del sueño influye en el
bienestar emocional y viceversa (12).
En relación con los hábitos alimentarios, en
Ecuador, según la Encuesta Nacional de Salud y
Nutrición (ENSANUT), la prevalencia nacional de
sobrepeso y obesidad en la población mayor a
18 años es de 62.8%; la frecuencia de sobrepeso
va desde el 33% y 42.4% según el grupo etario y
la región (13). Recientes estudios realizados en
diversos países de Iberoamérica, muestran que
los estudiantes universitarios presentan una
alimentación inadecuada, lo que puede ocasionar
sobrepeso y obesidad entre el 10 y el 40 % (14),
(15). Además se encuentra un alto consumo de
alimentos con alta densidad energética, baja
en fibra, frutas y verduras (14), (16). En este
contexto, surge la pregunta: ¿se relacionan la
calidad del sueño y los hábitos alimentarios en
estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Salud
Esta investigación aplicó una metodología con
enfoque cuantitativo, de tipo descriptivo y
transversal. La población de estuvo conformada
por estudiantes matriculados en las carreras de
Nutrición, Enfermería, Medicina y Fisioterapia
de la Facultad de Ciencias de la Salud de la
Universidad Técnica del Norte, durante el período
académico 2023–2024 (N = 498 estudiantes).
Se empleó un muestreo no probabilístico por
conveniencia mediante invitación abierta a través
de canales institucionales, contestando un total
de 476 estudiantes entre hombres y mujeres.
Se excluyeron aquellos que no completaron
en su totalidad la encuesta y no dieron su
consentimiento. El proceso de aprobación se
llevó a cabo a través del decanato de la facultad,
seguido por la distribución de la encuesta en línea
a los estudiantes por parte de los coordinadores de
cada una de las carreras. Los estudiantes de esta
manera tuvieron la opción voluntaria de participar
o no en el estudio. Se respetó la confidencialidad
de la información de cada uno de los participantes
de acuerdo la declaración de Helsinki (17) y la ley
de protección de datos personales (18).
2. Material y métodos

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Se obtuvieron 498 registros; tras excluir encuestas
incompletas o no elegibles, y aquellos que no
dieron su consentimiento (n=22) se obtuvo una
muestra final de 476 participantes, de los cuales,
más de la mitad son mujeres (73,1%), la mayoría se
3. Resultados
Se diseñó un cuestionario en línea a través de
Microsoft Forms debido a su accesibilidad y
eficacia, para evaluar las variables de interés:
calidad del sueño (variable independiente), hábitos
alimentarios (variable dependiente); y covariables
como: edad, sexo, etnia, zona de procedencia y
lugar de residencia actual.
Para la medición de la calidad de sueño se utilizó
la versión española del Pittsburgh Sleep Quality
Index (19). El cuestionario contiene un total de
19 cuestiones agrupadas en 10 preguntas que se
combinan para formar 7 áreas de puntuación. El
resultado final se obtiene sumando los puntajes
obtenidos en los diferentes componentes, donde
cada componente refleja una puntuación de 0 a
3 puntos, mostrando un puntaje final de 0 a 21;
donde una puntuación ≤ 5 es considerado una
buena calidad de sueño, y mayor a 5 mala calidad
de sueño (20).
Los hábitos alimentarios se evaluaron mediante
el Autotest de “hábitos alimentarios validado en
Argentina” (21). El cual analiza hábitos relacionados
a la alimentación tales como: desayuno, almuerzo,
cena, consumo de lácteos, verduras, frutas,
cereales, líquidos, snacks entre otros. La encuesta
tiene 18 preguntas, con dos opciones de respuesta.
Esto refleja una calificación final donde se suma el
puntaje total y se clasifica de la siguiente manera:
muy saludable (27- 31), saludable (19-26), y poco
saludable (0 y 18).
Los datos obtenidos de cuestionario en línea
fueron procesados en una hoja de cálculo de
Microsoft Excel. A continuación, se codificaron
las opciones de respuesta y se elaboraron tablas
con los puntajes finales para posteriormente,
realizar un análisis estadístico utilizando el
programa SPSS versión 25 en español. Se aplicaron
técnicas de estadística descriptiva e inferencial,
expresando las variables cuantitativas mediante
media y desviación estándar, y las variables
cualitativas mediante frecuencias relativas. En el
análisis de la asociación entre las dos variables,
se utilizó el estadístico chi cuadrado de Pearson
y se consideraron estadísticamente significativos
aquellos valores con un p < 0,05.
encuentran en una edad promedio de 21,3 años ±
2,4, sobresaliendo la etnia mestiza sobre las demás
(86%), de estado civil solteros casi la totalidad de
la población (98,7%); además, un alto porcentaje
reside en la zona urbana (70%) (tabla 1).
Mediante la aplicación del “autotest de hábitos
alimentarios”, se observó un porcentaje
considerable de estudiantes que no tienen el
hábito regular de desayunar (49,2%) y de consumir
refrigerios (68,6%). Es muy preocupante el bajo
consumo de lácteos, cuando apenas el 21% lo
consume diariamente. Así mismo, casi la mitad
de esta población no consume carnes (47,8%);
en relación a la ingesta de frutas y verduras, el
45% de los sujetos evaluados no tiene el hábito
de consumirlos de forma diaria. Por otro lado, se
evidencio el consumo habitual de panes, arroz y
fideos (75,6%) mientras que el uso de azúcar para
endulzar las bebidas fue del 80%. También existe
un elevado consumo de comida rápida más de una
vez por semana (53%) y más de un cuarto de esta
población consume diariamente gaseosas, jugos
o aguas saborizadas (tabla 2).
Considerando el puntaje final obtenido en la
variable hábitos alimentarios, el 60% de los
estudiantes universitarios obtuvieron un nivel
poco saludable y el 40% restante un nivel saludable
(gráfico 1). En la variable que mide la calidad de
sueño, a través de la aplicación de la prueba de
Pittsburg, un porcentaje considerable (83,6%)
presentaron una baja calidad de sueño y el 16,4%
un nivel bueno (gráfico 2).
Finalmente se observa un alto porcentaje (63,3%)
de estudiantes con hábitos alimentarios poco
saludables quienes presentan una baja calidad
de sueño, mientras que el 55,1% que tienen
hábitos saludables experimentan una buena
calidad de sueño. La aplicación de la prueba Chi
cuadrado, encontró una relación estadísticamente
significativa entre estas dos variables (p=0,002).
Tabla 1: Características generales de los estudiantes de la facultad
ciencias de la salud de la Universidad Técnica del Norte.
Características de la población n=476 %
Sexo
Hombres 128 26,9
Mujeres 348 73,1
Edad años (Media ± DE) 21,31 ± 2,406
Carrera
Enfermería 265 55,7
Fisioterapia 30 6,3
Medicina 137 28,8

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DE LA SALUD, EN EL CONTEXTO UNIVERSITARIO ECUATORIANO
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Los hallazgos de este estudio en universitarios
muestran la correlación entre las dos variables
de análisis, estudiantes con baja calidad de sueño
y con hábitos alimentarios poco saludables;
generalmente no desayunan, no consumen
refrigerios o colaciones. Esto concuerda con
una investigación en universitarios chilenos (22)
donde un 84% de los participantes tenían horarios
irregulares, con intervalos entre comidas de más
de 4 horas de ayuno en al menos una ocasión al
día y sin colaciones establecidas. Las colaciones
en los estudiantes constituyen un tiempo de
comida importante, que como se puede apreciar
no se realiza de manera regular; información que
ha sido abordada en Colombia, confirmando que
las colaciones de la mañana y la tarde son las que
se omite con mayor frecuencia (23).
En relación a los grupos de alimentos, es muy
preocupante el bajo consumo de lácteos, cuando
apenas el 21% lo consume de forma diaria,
comportamiento que no se encuentra dentro de
las recomendaciones de expertos como las guías
alimentarias (GABAS) Ecuador, que recomiendan
la ingesta diaria de leche y derivados de dos a tres
porciones por día (24). Estudios epidemiológicos
y de intervención señalan que el bajo consumo
de calcio en la dieta, en particular el proveniente
de lácteos, se asocia con la reducción de
masa grasa y peso corporal (25). Además, la
deficiencia de este mineral puede relacionarse
con la aparición de patologías como cáncer de
4. Discusión
Tabla 2: Hábitos alimentarios de los estudiantes de la facultad
ciencias de la salud de la UTN - Ibarra.
Tabla 3: Asociación entre calidad de sueño y hábitos alimentarios en
estudiantes universitarios.
*p < 0.05 = significancia estadística
Figura 1: Calificación de los hábitos alimentarios.
Figura 2: Valoración calidad de sueño según test Pittsburg
*UTN: Universidad Técnica del Norte, ubicada en la ciudad de Ibarra
en Ecuador
Nutrición y Dietética 44 9,2
Etnia
Afrodescendiente 14 2,9
Blanco 2 0,4
Indígena 51 10,7
Mestizo 409 85,9
Estado civil
Casado 2 0,4
Soltero 470 98,7
Unión libre 4 0,8
Zona de residencia
Rural 143 30,0
Urbano 333 70,0
Hábitos alimentarios Sí (%) No
(%)
Hábito regular de desayunar 50,8 49,2
Hábito regular de almorzar 69,3 30,7
Hábito regular del refrigerio 31.3 68,6
Hábito regular de cenar 63,9 36,1
Consumo diario de leche, yogur o queso 21 78,9
Consumo de carnes sin grasa visible 52,1 47,8
Consumo diario de frutas y/o verduras 55 44,95
Consumo de legumbres al menos una vez por
semana 91 9
Consumo habitual de variedades integral de
panes, arroz y fideos 75,6 24,4
Hábito de usar azúcar para endulzar jugo y/o
infusiones 80,3 19,7
Consumo diario de golosinas y/o snacks 33,4 66,4
Consumo diario de productos de panadería 46,6 53,4
Consumo diario de gaseosas, jugos o aguas
saborizadas 30,0 69,7
Hábito de agregar sal en las comidas antes de
probarlas 33,4 66,6
Consumo diario de bebidas alcohólicas 2,1 9,8
Consumo de comidas rápidas más de una vez
por semana 53,4 46,6
Compra de alimentos planificada para alimen-
tarse mejor 43,1 56,9
Hábito de comer mientras realiza otras activi-
dades como trabajar, hablar por teléfono, mirar
TV, entre otras
85,5 14,5
Calidad de
sueño
Hábitos alimentarios
Poco saludables Saludable p valor
n % n %
Baja 252 63,3 146 36,7 0,002
Buena 35 44,9 43 55,1

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seno, colorrectal y renal, hipertensión arterial,
enfermedades cardiovasculares, disfunciones
neuromusculares, enfermedad periodontal y
enfermedad inflamatoria intestinal (26).
Por otro lado, el 48% de la población declaro un
bajo consumo de carnes, información opuesta a
los resultados evidenciados en una investigación
en la que los alimentos de origen animal como
pollo y res fueron los más consumidos (75.3% y
64%) (2). Estos resultados van en concordancia
con los hallazgos de Sánchez y Aguilar (27),
donde el patrón dietético en los universitarios
se caracterizó por un consumo excesivo de
carnes rojas (84%). La baja ingesta de proteínas
por el bajo consumo carnes puede ocasionar
un deterioro de la masa muscular, la fuerza y el
rendimiento físico (26).
En cuanto al consumo de frutas y verduras como
fuente de fibra, vitaminas y minerales, el 45% de
esta población no lo consume de forma diaria,
cuando la OMS sugiere el consumo de al menos
450 g diarios, la ingesta insuficiente de frutas y
verduras es un factor de riesgo fundamental y
común de padecer enfermedades crónicas no
transmisibles (29). En lo referente al consumo de
cereales refinados como panes, arroz y fideos, las
tres cuartas partes de los universitarios (75,6%)
suelen incluirlos en su alimentación diaria,
hallazgos similares a una investigación realizada
en Colombia (30) donde los cereales fueron el
único grupo de alimentos que los estudiantes
consumían diariamente. Así mismo, en este
estudio el 30% de los universitarios consumen
diariamente gaseosas, jugos o aguas saborizadas;
golosinas el 33.4%, dato muy inferior a los
resultados de la investigación de Ruiz Aquino et.al
(31) donde el 73,2% consumían gaseosas, 66,9 %
bebidas energizantes, y el 81.6% golosinas.
En este estudio la ingesta de comida rápida, el
53% de los universitarios suelen consumirlo en
más de una vez por semana, dato que coincide
con estudios previos en Perú, donde más del
50% de los jóvenes presentaban patrones
similares de consumo (31). Este panorama resulta
preocupante, ya que la ingesta frecuente de
alimentos ultraprocesados, ricos en calorías, pero
pobres en nutrientes, se asocia con un mayor
riesgo de sobrepeso y enfermedades crónicas
como diabetes, hipertensión, enfermedades
cardiovasculares, renales, hepáticas e incluso
algunos tipos de cáncer (32). Además, el consumo
habitual de este tipo de alimentos también puede
repercutir en la salud mental y el rendimiento
cognitivo, generando dificultades de memoria,
aprendizaje, fatiga, estados depresivos y carencias
nutricionales importantes. La disponibilidad
inmediata de estos productos, su bajo costo y
el escaso tiempo con el que cuentan muchos
estudiantes para preparar o acceder a opciones
más saludables, pueden ser entre otras las
razones de esta elección alimentaria.
Resulta preocupante el alto porcentaje de
estudiantes con hábitos alimentarios poco
saludables (60%). Igual resultado se observó en
un estudio realizado en Chile, donde el 45% de
los universitarios presentaron una alimentación
inadecuada (33). En cuanto a la calidad de
sueño, el cual desempeña un rol esencial en
la regulación de sistemas fisiológicos como la
respuesta inmune, el equilibrio hormonal, el
metabolismo y el control del apetito (34), en este
estudio, el 83,6% de los estudiantes presentaron
una calidad de sueño deficiente, un dato que se
alinea con investigaciones similares realizadas en
la región. Por ejemplo, un estudio en Colombia
reportó que el 89,1% de los universitarios
evaluados presentaba baja calidad de sueño
(35). De igual forma, Machado-Duque et al.
(36) en la Universidad Tecnológica de Pereira
hallaron un 79,3% de casos con mala calidad
del sueño, mientras que Escobar-Córdoba et
al. (37) reportaron un 79,5% en estudiantes de
medicina. En Ecuador, Miniguano y Mayorga (38)
encontraron que el 86,7% de los estudiantes de
enfermería de la Universidad Técnica de Ambato
experimentaban una calidad de sueño deficiente.
Estas cifras reflejan una problemática común
entre estudiantes universitarios, posiblemente
asociada a las exigencias académicas, el estrés,
y las alteraciones en los horarios de la vida diaria,
que terminan afectando significativamente su
bienestar físico, emocional y cognitivo (39).
En línea con estos hallazgos, este estudio también
encontró una correlación significativa entre la
calidad del sueño y los hábitos alimentarios,
resultados similares fueron descritos en una
investigación en Perú, donde se evidenció una
asociación entre ambos factores (40). Se ha
planteado que la mala calidad del sueño puede
alterar el sistema endocrino y los mecanismos de
regulación del apetito, lo que incrementa el deseo
de consumir alimentos ricos en energía, favorece
el sobreconsumo calórico, reduce la actividad
física, y afecta negativamente el metabolismo
de la glucosa y los lípidos (41).
En definitiva, estos resultados evidencian
que muchos estudiantes de salud no están
priorizando su propio bienestar, lo cual puede

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DE LA SALUD, EN EL CONTEXTO UNIVERSITARIO ECUATORIANO
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afectar su rendimiento y salud futura; esta
situación debe ser una llamada de atención para
las universidades, que tienen la oportunidad de
fomentar mejores hábitos desde la formación
profesional.
Los resultados de esta investigación evidencian
una correlación significativa entre la calidad del
sueño y los hábitos alimentarios, la alta prevalencia
de malos hábitos alimentarios, caracterizados
por el bajo consumo de lácteos, frutas, verduras
y proteínas, junto con el exceso de alimentos
ultraprocesados y azúcares, refleja un patrón
dietético preocupante que puede predisponer a
enfermedades crónicas no transmisibles; además,
la mala calidad del sueño, asociada a las exigencias
académicas y el estrés, puede comprometer tanto
el bienestar físico como el rendimiento académico
de los futuros profesionales de la salud.
Desde una perspectiva institucional, la universidad
puede desempeñar un rol clave en el bienestar
integral del estudiante, la implementación de
programas que promuevan un estilo de vida
saludable incorporando educación en higiene
del sueño, orientación alimentaria, apoyo
psicológico; así como, facilitar entornos y horarios
más equilibrados aportarían favorablemente al
bienestar físico y mental del estudiante durante
la vida universitaria.
A los estudiantes de la Facultad Ciencias de la
Salud de la Universidad Técnica del Norte, de la
ciudad de Ibarra, Ecuador.
Los autores declaran que todos los puntos de
vista expresados en el manuscrito son de entera
responsabilidad de los autores y no de la institución
en la que trabajan.
Los autores declaran que no se ha recibido ningún
financiamiento o apoyo externo para la ejecución
de la investigación.
Conceptualización, K.H-C y G.M-J.; metodología,
A.B-M y K.H-C.; análisis de datos M.M-P, redacción-
preparación de borrador original, A.B-M., M.M-P.;
Todos los autores (A.B-M., K.H-C., G.M-J., y M.M-
P) prepararon y aprobaron el manuscrito final.
Todos los autores han leído y aceptado la versión
publicada del manuscrito.
No existen conflictos de intereses.
7. Agradecimientos
8. Declaración de conflicto de interés
9. Limitación de Responsabilidad
10. Fuentes de apoyo
11. Declaración de contribución:
12. Referencias Bibliográficas
5. Conclusión
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