51HIPERGLICEMIA Y SÍNDROME DE LA FRAGILIDAD EN
ADULTOS MAYORES ECUATORIANOS
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Vol. 16 Número 2 2025
RESUMEN
ABSTRACT
Hyperglycemia and frailty syndrome in older Ecuadorian adults
HIPERGLICEMIA Y SÍNDROME DE LA FRAGILIDAD EN ADULTOS MAYORES
ECUATORIANOS
(1) Escuela Superior Politécnica de Chimborazo, Riobamba, Ecuador, Facultad de Salud Pública, Carrera de Nutrición y Dietética, Panamericana Sur km 1 ½, EC060155.
(2) Hospital General IESS Riobamba, Riobamba, Ecuador, Analista de Nutrición 2, Av. Chile y Av. Unidad nacional. CP 060101.
(3) Universidad de Guayaquil, Guayaquil, Ecuador, Facultad de Ciencias Médicas, Carrera de Nutrición y Dietética, Malecón del Salado entre Av. Delta s/n y Av. Kennedy, EC090514.
(4) Hospital Enrique Garcés, Quito, Nutricionista 1, Ecuador, Chilibulo y Av. Enrique Garcés, EC170608.
Autor de correspondencia:
Tatiana Karina Rodríguez Cárdenas, Riobamba, Ecuador Escuela Superior Politécnica de Chimborazo, Facultad de Salud Pública, Carrera de Nutrición y Dietética, Panamericana Sur km 1 ½,
EC060155, Riobamba, Ecuador. tatyrod91@hotmail.com. Teléfono: Móvil 0992567051
Introducción: El Síndrome de la Fragilidad sitúa al adulto mayor en un contexto de riesgo de desarrollar, agravar o reproducir efectos nocivos
para su salud, al relacionarse con un mayor riesgo de evolucionar discapacidad, y, en consecuencia, el fallecimiento. Objetivo: Determinar la
relación entre la hiperglicemia y el Síndrome de la Fragilidad en adultos mayores del Centro Geriátrico del cantón Guano, Chimborazo, Ecuador.
Método: El estudio de tipo transversal y de diseño no experimental contó con una población de 81 adultos mayores de 65 años atendidos en la
institución mencionada que cumplían con los criterios de inclusión; se firmó un consentimiento informado. Se recolectaron datos mediante un
cuestionario que incluyó las variables: estado nutricional medido con la Mini Nutritional Assessment, fragilidad a través de los criterios de Fried
y se tomó muestras de glucosa. Resultados: Se encontró que un 61.73 % de la población bajo estudio manifestó fragilidad, y prevaleció el sexo
femenino. En tanto, el 38.27 % de los pacientes frágiles mostró riesgo de malnutrición. No existió correlación entre la hiperglicemia y el síndrome
de la fragilidad, por lo que se negó la hipótesis planteada. Discusión y conclusiones: Los resultados del estudio, aunque limitados por el tamaño
reducido de la población analizada (n:81) sugiere que no existe una relación entre la presencia el síndrome de la fragilidad con la hiperglicemia
en adultos mayores del Centro Geriátrico del cantón Guano, Ecuador. Si bien gran parte de los adultos mayores frágiles mostró niveles normales
de glucosa, se encontraron estudios previos que asociaron la DMT2 con un riesgo de fragilidad entre 3 y 5 veces mayor, lo que refleja la posible
implicación de la hiperglicemia como un factor contribuyente a la presencia de fragilidad en la vida adulta.
Palabras clave: hiperglicemia, síndrome de la fragilidad, adulto mayor.
Introduction: The Frailty Syndrome places the older adult in a context of risk of developing, aggravating or reproducing harmful effects
for their health, by relating to a greater risk of evolving disability, and, consequently, death. Objective: To determine the relationship
between hyperglycemia and Fragility Syndrome in older adults of the Geriatric Center of Guano canton, Chimborazo, Ecuador. Methods: The
study employed a cross-sectional, non-experimental design, and the population comprised 81 adults over the age of 65 who attended the
aforementioned institution and met the inclusion criteria. Informed consent forms were signed by all participants. The data were collected
using a questionnaire that incorporated the following variables: nutritional status, as measured by the Mini Nutritional Assessment; frailty, as
determined by Fried's criteria; and glucose samples. Results: The study revealed that 61.73% of the population under study exhibited signs
of frailty, with females predominating. Concurrently, 38.27% of the frail patients exhibited a risk of malnutrition. The absence of a correlation
between hyperglycemia and the frailty syndrome led to the rejection of the initial hypothesis. Conclusions: Fragility Syndrome in the older
adult is evidenced, even in a normal nutritional state. It can be determined through the study of glycemia values, dietary habits and lifestyle.
Keywords: hyperglycemia, frailty, aged.
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Tatiana Karina Rodríguez Cárdenas ⁽¹⁾ *
Lilian Narcisa Moya García ⁽²⁾
Geordy Edison Ahsqui Agualsaca ⁽³⁾
Fanny Cristina Guambo Machado ⁽⁴⁾
tatyrod91@hotmail.com
liliandietista.2011@gmail.com
geordy-2021@outlook.es
crisfa_g_m@hotmail.com
ORIGINAL Historial del artículo: Recibido: 29/11/2024 · Aceptado: 15/01/2026 · Publicado: 25/01/2026
https://cssn.espoch.edu.ec DOI: https://doi.org/10.47187/cssn.Vol16.Iss2.443
52Tatiana Karina Rodríguez Cárdenas, et al. Vol. 16 Número 2 2025
El envejecimiento se determina por variaciones
y transformaciones resultantes de la conexión
entre componentes intrínsecos (genéticos)
y extrínsecos (ambientales), protectores o
agresores (de riesgo) a lo largo del ciclo vital.
Estos cambios se manifiestan en declinaciones en
el estado de salud, que promueven el deterioro
funcional del anciano e inciden en contextos de
incapacidad relacionados con la inestabilidad, la
inmovilidad y el deterioro cognitivo. (1)
El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos
ecuatoriano, ha proyectado que la población
ecuatoriana alcanzará los 17.9 millones en 2024,
aumentará 19.3 millones en 2034 y llegará a
21.1 millones en 2050. Además, se prevé que
la proporción de adultos mayores se triplique
para 2050, con 125 personas mayores de 60
años por cada 100 menores de 15 años en 2050,
en comparación con las 38.8 actuales. En el
contexto de América Latina, el envejecimiento
de la población ha mostrado un incremento
significativo, el número de personas de 75
años o más creció consistentemente de 1950 a
2000, logrando casi 10 millones, se prevé que
esta cifra aumente a 24 millones en 2025 y 62
millones en 2050. En 1950 hablando de términos
porcentuales este grupo representaba tan solo el
1% de la población, duplicándose para el 2000
y proyectándose a alcanzar casi el 8% en 2050,
superando su tasa de crecimiento a la de los
demás grupos etarios. Cada vez la proporción
de años que viven en esas edades es mayor, si
bien hay un punto de vista en el cual se ha podido
reflejar el deseo de vivir más años, sin embargo,
este progreso no está acompañado de mejoras en
la calidad de vida, puesto a los muchos factores
de los que viene acompañado el envejecimiento,
además es probable que una buena parte de esta
población este expuesta a la pobreza.(2,3)
La fragilidad se traduce como una condición
multidimensional que afecta a los adultos mayores
determinando su deterioro físico, funcional, así
como un aumento en el riesgo de hospitalización
y mortalidad. Realizar una evaluación geriátrica
integral es una estrategia fundamental para
obtener un diagnóstico temprano del deterioro
físico. Esto permite manejar las comorbilidades
y complicaciones de manera más efectiva lo que
puede contrarrestar sus efectos a largo plazo.
Diversas investigaciones han examinado el
síndrome de la fragilidad en adultos mayores en
distintos contextos. Pansini et al, investigaron el
1. Introducción impacto de la hiperglucemia en el deterioro físico
en la fragilidad, en donde incluyeron a 149 adultos
mayores frágiles e hipertensos, a través de un
análisis de regresión lineal multivariable se pudo
concluir que la hiperglicemia impulsa el deterioro
físico en los adultos mayores hipertensos frágiles
independientemente de la Diabetes mellitus.(4)
Un artículo que analizó los datos de referencia
del Canadian Study of Health and Aging (CSHA),
investigación destinada a comprender los aspectos
multifacéticos del envejecimiento que siguió a
más de 51,000 canadienses de entre 45 y 85 años
durante un periodo de 20 años, se encontró que,
a medida que aumenta la edad, la fragilidad es
más frecuente en las mujeres. Además, el 4,2%
de la muestra reflejó puntuaciones del índice de
fragilidad >0,2, siendo este aspecto un predictor
de mortalidad y otros resultados adversos. Los
datos obtenidos plantean la posibilidad de utilizar
esta herramienta como un punto de partida en
el estudio tanto del envejecimiento y la atención
clínica.(5)
Los adultos mayores experimentan por lo
general un deterioro gradual en los sistemas
reguladores y reservas fisiológicas, la presencia
de fragilidad puede acelerar este deterioro. Se
sabe en la actualidad que una hiperglucemia
crónica o variabilidad de la glucosa induce a
activar el estrés oxidativo y a complicaciones
vasculares importantes, en los adultos mayores
con diabetes, un control glucémico ineficaz puede
acelerar la aparición de fragilidad y discapacidad
lo que conlleva una disminución tanto en la
calidad como en la esperanza de vida. En una
investigación piloto, Chung et al, exploraron la
relación entre la viabilidad de la glucosa y la
fragilidad utilizando un sistema de monitorización
continua de la glucosa durante una media de 6,9
días. Descubrieron que una mayor viabilidad
de la glucosa, especialmente la hiperglucemia
posprandial, está significativamente asociada con
la fragilidad en personas mayores con diabetes.
Esto sugiere que regular las fluctuaciones
glucémicas podría ser útil para mitigar la
fragilidad en esta población.(6)
En Ecuador, hay estudios limitados acerca de la
hiperglicemia y su relación con el síndrome de
la fragilidad. La encuesta SABE Ecuador 2009-
2010, donde se analizó bajo una visión integral
la salud de adultos mayores con 60 años de
edad, reflejó como principales comorbilidades
a la osteoporosis (19.5%), enfermedades
pulmonares crónicas (7.9%), diabetes mellitus
(13%), y problemas cardíacos (13%). En base a
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esta información, el estudio de Quispe Fernández
y asociados ofrece una evaluación detallada a
cerca del costo asociado a la salud de adultos
mayores en Ecuador, mismo que destaca que
los costos médicos y los gastos derivados de
estas comorbilidades mantienen un impacto
significativo en el sistema de salud y en la
economía de los pacientes. Esta investigación
también resalta la importancia de abordar
estos problemas de salud con el objetivo de
mejorar la calidad de vida y reducir de manera
considerable los costos económicos relacionados
con la atención a los adultos mayores. (7)
Pese a la evidencia existente sobre los efectos
negativos de la hiperglicemia y la presencia
constante de fragilidad en adultos mayores, aún
no se ha establecido una relación con claridad
en poblaciones específicas. Por ello, surge la
necesidad de investigar: ¿Cómo se relaciona
la hiperglicemia con el síndrome de fragilidad
en adultos mayores del Centro Geriátrico del
cantón Guano? Y se plantea como hipótesis que
a medida que los niveles de glucosa en sangre se
encuentren elevados se incrementará el riesgo
de fragilidad. Este estudio tiene el propósito de
poder contribuir en la elaboración de estrategias
de prevención, en educación nutricional y
promoción de actividad física en adulto mayores.
En consecuencia, se realizó una valoración de
las Actividades básicas de la vida diaria (ABVD)
y Actividades instrumentales de la vida diaria
(AIVD) para determinar el nivel de dependencia
de los adultos mayores en el centro geriátrico
del cantón Guano, Chimborazo, Ecuador. Para
identificar a los pacientes desnutridos o en riesgo
de desnutrición se utilizó una herramienta de
cribado llamada Mini Nutritional Assessment
(MNA). Además, se aplicó un test de acuerdo a
los criterios de Fried modificado por Ávila Funes
para medir la fragilidad. Las muestras de glucosa
tomadas en sangre se valoraron y compararon
para comprobar la hipótesis planteada. Cabe
resaltar que el presente estudio tiene como
antecedente directo una investigación previa de
una tesis de maestría.(8)
Diseño
La presente investigación es de tipo transversal
de diseño no experimental. El estudio se realizó
entre el año 2017-2018 en el Centro Geriátrico del
cantón Guano, Chimborazo, Ecuador.
2. Material y métodos
Población y métodos de selección
La población de estudio se conformó por adultos
mayores del Centro Geriátrico del cantón Guano,
Chimborazo, Ecuador. Se utilizó un muestreo no
probabilístico por conveniencia, seleccionando a
los participantes según los siguientes criterios:
Criterios de inclusión: Pacientes mayores de 65
años que admitan participar en el estudio, previo
consentimiento informado.
Criterios de exclusión: Pacientes con deterioro
cognitivo que no dispusieran de un familiar o
cuidador para responder el cuestionario, así como
los que presentaron paraplejia.
Operacionalización de las variables
En principio, se declararon las variables teóricas
bajo estudio:
Glucosa basal. La glicemia se concibe como la
cantidad de glucosa contenida en la sangre en
ayunas; medida en miligramos sobre decilitros
(mg/dl) o (mmol/L).
Fragilidad. Síndrome clínico-biológico
caracterizado por una disminución de la
resistencia y reservas fisiológicas del adulto
mayor ante situaciones estresantes, resultado
del desgaste gradual de los sistemas fisiológicos.
Edad. Tiempo transcurrido a partir del nacimiento
de un sujeto u individuo.
Malnutrición. Condición fisiológica anormal
producida por un consumo insuficiente,
desequilibrado o en exceso de macronutrientes
(proteínas, hidratos de carbono y grasas) y
micronutrientes (vitaminas y minerales).
Sexo. Clasificación biológica que define a un
individuo entre masculino o femenino.
Antecedentes patológicos. Historial de diversas
patologías, modos de vida y rasgos del individuo.
Sesgo
El estudio presenta algunos sesgos que podría
afectar el análisis e interpretación de los datos,
al utilizar un muestreo no probabilístico por
conveniencia, lo cual implica que los participantes
son elegidos de manera no aleatoria y se
limita a los adultos mayores de un solo centro
geriátrico en el cantón Guano, Chimborazo, lo
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que reduce la relevancia de la muestra y limita
los hallazgos a otras poblaciones o en diferentes
contextos geográficos, se excluyen a pacientes
con deterioro cognitivo que no cuentan con un
familiar o cuidador para resolver el cuestionario,
este criterio elimina un segmento de la población
adulta mayor que podría presentar mayores
niveles de fragilidad o malnutrición sesgando así
los resultados hacia un grupo con mejor función
cognitiva y un perfil de salud diferente. Además,
parte de la evaluación depende de respuestas
subjetivas observacionales como dificultad para
sentar/ levantarse o el cansancio autorreferido.
Esto puede generar cierta imprecisión en la
recolección de datos, ya que las percepciones
individuales podrían variar y pueden llegar a
afectar la precisión y consistencia de los datos.
Al ser un estudio de diseño transversal se
impiden establecer relacionales causales entre las
variables estudiadas limitando la interpretación,
el rumbo y el efecto de las asociaciones
observadas.
Tamaño de la muestra:
Muestra no probabilística por conveniencia 81
adultos mayores del Centro Geriátrico del Cantón
Guano.
Debido a la naturaleza exploratoria del estudio
y las limitaciones de accesibilidad a la población
objetivo no se aplicó un cálculo muestral
probabilístico, sin embargo, se estimó un tamaño
de muestra teórico utilizando la fórmula para
poblaciones infinitas:
Donde:
Z: 1,96 (nivel de confianza del 95%)
P: 0,5 (proporción esperada, conservadora
maximizando el tamaño muestral)
e: 0,1 (margen de error del 10%)
Obteniendo un tamaño de muestra ideal de
aproximadamente 96 participantes, sin embargo,
se realizó el estudio con los 81 adultos mayores
que se encontraban disponibles, siendo esta
diferencia una limitación del estudio.
n = (1-p)2
2
Z
e
p.
Técnicas e instrumentos de Recolección de Datos
Evaluación de Fragilidad
La medida de fragilidad se definió según los
criterios validados por Fried y Watson (9).
Pérdida de peso involuntaria: ≥ 4.5 kg en
el último año.
Debilidad muscular: Evaluado mediante
la pregunta: ¿Presenta usted dificultad para
sentarse/levantarse de la silla?, criterio modificado
por Ávila-Funes et al. (10).
Disminución de la velocidad de la marcha:
tiempo en segundos que tarda en caminar 4.6 m.
Agotamiento: cansancio autor referido,
evaluado a través de dos preguntas de la escala
CES-D) (11).
Baja actividad física: evaluado mediante
la escala de actividad física para las personas
mayores PASE) (12).
El diagnóstico de prefragilidad se estableció con
la suma total de 1 o 2 criterios, mientras que el de
fragilidad con 3 o > criterios.
Evaluación de la glucosa: para la medida de la
glucosa se empleó un glucómetro de marca Accu-
Chek® Active con tecnología sin codificación y
almacenamiento interno.
Evaluación de ABVD: como prueba inicial se
efectuó una valoración de las ABVD a partir de la
escala autorreferida de Barthel (13): a) Vestirse,
incluyendo ponerse las medias y zapatos;
b) Caminar por una habitación; c) Bañarse o
ducharse; d) Comer, por ejemplo, trocear los
alimentos; e) Levantarse o acostarse, y f) Usar el
aseo, incluyendo sentarse y levantarse.
Evaluación de AIVD: se evaluó el número de
limitaciones de las siguientes actividades
instrumentales de la vida diaria: a) Orientarse
a través de un mapa en un sitio desconocido;
b) Preparar una comida caliente; c) Comprar
alimentos; d) Hacer una llamada telefónica; e)
Tomar la medicación; f) Trabajar en la casa o en
el jardín, y g) Administrar el dinero, como, por
ejemplo, pagar las facturas y llevar las cuentas.
Evaluación de Malnutrición: para identificar a los
pacientes desnutridos o en riesgo de desnutrición
se usó la MNA (14), además del glucómetro para
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tomar datos de glucosa en sangre y de esta manera
comprobar la hipótesis planteada: A medida que
los niveles de glucosa en sangre se incrementan,
el síndrome de la fragilidad aumenta.
Organización, almacenamiento y procesamiento
de datos:
Para la tabulación de datos se empleó Microsoft
Excel versión 2010. Programa estadístico JMP 11.
Se aplicaron:
- Estadísticos descriptivos: de las
características generales de los adultos mayores
con tabla de frecuencia, promedios, desviación
estándar, valores mínimos y máximos.
Pruebas de asociación:
- Chi-cuadrado y prueba exacta de Fisher
para comparar fragilidad con la edad, sexo,
antecedente y estado nutricional.
ANOVA y boxplot para comparar los niveles de
glucosa con edad entre grupos.
Manejo de datos perdidos: Los registros
incompletos se excluyeron del análisis
correspondiente.
Control de factores de confusión: Las variables
que se consideraron corresponden a sexo, edad, y
estado nutricional mediante análisis estratificado.
Análisis de subgrupos: La prevalecía de fragilidad
se analizó en tres grupos etarios: 65-74 años, 75-84
años y mayores de 85 años.
Análisis de sensibilidad: No se consideró debido
a la naturaleza exploratoria del estudio.
Materiales utilizados
Se emplearon los siguientes recursos
Tecnológicos: Glucómetro Accu.Chek® Active.
Instrumentos de Medición: Escala CES-D, escala
PASE, escala de Barthel, MNA.
Consideraciones éticas
Los autores declararon las consideraciones
éticas de acuerdo con las políticas y estándares
nacionales e internacionales, asegurando el
consentimiento informado de los participantes.
Se obtuvo el resultado de la totalidad de
participantes N=81, el 49.38 % (40) corresponde
a los adultos mayores propiamente dichos (75-
84 años) una menor con 28,40% (23) a población
longeva mayor a 85 años. Se observo una
distribución mayor en el sexo femenino con un
59,25 % (48). Con respectos a los antecedentes
patológicos personales, la hipertensión fue la
más frecuente con un 30,86% (25) y en menor
proporción la artritis correspondiente al 11,11%
(9). La evaluación de capacidad funcional tuvo
como resultado que en las actividades básicas de
la vida diaria (ABVD) la mayor parte de adultos
mayores con un 71,6% (58) fueron clasificados
como dependientes. En cuanto a las actividades
instrumentales de la vida diaria (AIVD), el grado
de dependencia resultó aún mayor con un 91,36%
(74). Estos resultados evidencian una prevalencia
considerable de dependencia, sobre todo en
actividades instrumentales que requieren mayor
complejidad cognitiva y funcional (Tabla 1).
Tras la toma de medidas antropométricas
se comprobó que los datos de peso, talla,
circunferencia braquial y de pantorrilla son más
bajos en las mujeres que en los hombres. Sin
embargo, la edad máxima prevaleció en el sexo
femenino en comparación con los hombres. Las
medidas antropométricas como la circunferencia
del brazo y de la pantorrilla que contiene la MNA,
indican una disminución de la masa muscular,
directamente conectada con criterios de fragilidad
(Tabla 2).
3. Resultados
Tabla 1: Características generales de los adultos mayores del Centro
Geriátrico del Cantón Guano.
PD: propiamente dicho, N: número, ABVD: Actividades básicas de la
vida diaria, AIVD Actividades instrumentales de la vida diaria.
Realizado por: Tatiana Rodriguez Cárdenas
Variable N=81 (100%)
EDAD
Adulto mayor joven (65-74)
Adulto mayor PD (75-84)
Longevo (>85)
18 (22.22)
40 (49.38)
23 (28.40)
SEXO
Masculino
Femenino
33 (40.74)
48(59.25)
ANTECEDENTES PATOLÓGICOS PERSONALES
Artritis
Diabetes
Hipertensión
Ninguno
9 (11.11)
6 (7.40)
25 (30.86)
41 (50.61)
CAPACIDAD FUNCIONAL
ABVD
Independiente
Dependiente
AIVD
Independiente
Dependiente
23 (28.40)
58 (71.60)
7 (8,64)
74 (91.36)
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Tabla 2: Resultados obtenidos de variables antropométricas analizadas en el grupo evaluado.
Tabla 3: Distribución de la población según diagnóstico de Estado
nutricional (MNA), glucosa y fragilidad.
Tabla 5: Prevalencia de fragilidad por edad.
PD: propiamente dicho, n: número, %: porcentaje, p: probabilidad,
*: significancia a nivel de p=<0,05.
Tabla 4: Asociación entre capacidad funcional (Actividades básicas de
la vida diaria, Actividades instrumentales de la vida diaria) y fragilidad.
ABVD: Actividades básicas de la vida diaria, AIVD: Actividades
instrumentales de la vida diaria, n: número, %: porcentaje, p:
probabilidad, *: significancia a nivel de p=<0,05
Realizado por: Tatiana Rodriguez Cárdenas.
Kg: kilogramos, m: metros, cm: centímetros, DS: desviación estándar, MIN: mínimo, MAX: máximo.
Realizado por: Tatiana Rodriguez Cárdenas.
MNA: Mini Nutritional Assessment, N: número
Realizado por: Tatiana Rodriguez Cárdenas.
VARIABLE ANTROPOMETRICA HOMBRES (n 33) MUJERES (n 48)
PROMEDIO DS MIN MAX PROMEDIO DS MIN MAX
PESO (kg) 60.27 11.82 39.4 90.7 50.6 11.06 30.5 75
TALLA (m) 1.55 0.067 1.42 1.68 1.43 0.067 1.31 1.62
EDAD (años) 79.18 7.14 65 94 80.79 8.24 65 102
C. PANTORRILLA (cm) 30.83 3.34 24 37 28.92 3.49 21.3 35.3
C. BRAQUIAL (cm) 27.39 3.46 22.5 39.5 26.13 3.42 20 34.5
En cuanto a los datos de estado nutricional, 46
adultos mayores (56.79 %) presentaron riesgo de
malnutrición. Además, el 79.01 % tenía niveles
normales de glucosa y 50 adultos mayores (61.73
%) presentaron signos de fragilidad (Tabla3).
Los datos de prevalencia de fragilidad por edad
muestran que de los 50 sujetos con fragilidad el
27,16% corresponde a una edad entre 75 y 84
años, y un 9,88% es población adulta mayor joven
(65-74) lo cual se asocia con la pérdida de masa
muscular propia del envejecimiento dado a los
cambios fisiológicos y mayor sedentarismo. No
obstante, de los 31 sujetos que no presentaron
fragilidad el 22,22% se concentran en el grupo
de adulto mayor entre 75 y 84 años. Siendo
el valor p 0,0198 (p < 0.05), los datos no son
estadísticamente significativos, es decir en este
grupo la edad no se relaciona con la presencia o
no de fragilidad.
En la relación que se estableció entre edad y
glucosa (alta/normal), se observó que la edad
promedio en ambos grupos es similar, sin
embargo, la variabilidad se muestra mayor en el
grupo que presenta glucosa alta. El valor de
indica que existe una relación entre la edad y los
niveles de glucosa, no obstante, esta relación es
muy débil (0,005112) por lo cual no existe una
relación lineal entre estas dos variables. Por
otro lado, el resultado de Prob > F 0.5259 (p ˃
0.05) indica que las diferencias observadas en los
niveles de glucosa no se relacionan de manera
significativa cuando se considera a la edad
(Grafico 1).
La edad promedio en los dos grupos con niveles
de glucosa “alta” y “normal” son muy similares,
lo que corrobora que los niveles de glucosa no
varían significativamente con la edad en este
grupo (Grafico 1).
La asociación entre capacidad funcional y fragilidad
indica que el 50,61% de los participantes que
resultaron ser dependientes tras la prueba ABVD
son frágiles y solo el 21% no lo es. Por otra parte,
los resultados de la prueba AIVD indican que el
59,26% de los sujetos que son dependientes
tienen fragilidad y un 32,09 % no presenta. El
valor p de la muestra (<0,05) indica que los datos
no son estadísticamente significativos. Es decir,
la incapacidad para realizar actividades básicas e
instrumentales diarias (dependiente) contribuye
a que los adultos mayores manifiesten en mayor
medida el síndrome de fragilidad (Tabla 4).
Variable N=81 (100 %)
ESTADO NUTRICIONAL (MNA)
Estado nutricional normal. 35 (43.21)
Riesgo de malnutrición. 46(56.79)
GLUCOSA
Alta 17 (20.99)
Normal 64 (79.01)
FRAGILIDAD
Frágil 50 (61.73)
No frágil 31(38.27)
VARIABLES Frágil n(%) No frágil n(%) p
CAPACIDAD FUNCIONAL
ABVD
Independiente 9 (11.11) 14 (17.28) 0.0426*
Dependiente 41 (50.61) 17 (21.00)
AIVD
Independiente 2 (2.47) 5 (6.17) 0.0116*
Dependiente 48 (59.26) 26 (32.09)
EDAD años Frágil n (%) No frágil n (%) P
Adulto mayor joven (65-74) 8 (9.88) 10 (12.35)
0.0198*
Adulto mayor PD (75-84) 22 (27.16) 18 (22.22)
Longevo (>85) 20 (24.69) 3 (3.70)
Total 50 (61.73) 31 (38.27)
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Gráfico 1: Relación de la edad y glucosa del grupo evaluado
Fuente: Adultos mayores del centro geriátrico del cantón Guano.
Realizado por: Tatiana Rodriguez Cárdenas.
Con respecto a la relación de la glucosa y
fragilidad se observó que la mayor parte de las
mujeres de la muestra tuvo niveles normales de
glucosa (48,15%). Sin embargo, se observó mayor
prevalencia de fragilidad en este grupo, con un
39.51%. Por otro lado, el 30, 86 % del grupo de
sexo masculino reportó niveles normales de
glucosa y un 22,2 % presentó fragilidad. Esta
mayor prevalencia de fragilidad se atribuye a la
pérdida progresiva de masa y función muscular,
conocida como sarcopenia, acompañada de la
pérdida ósea que generalmente se presenta en
adultos mayores (osteopenia y osteoporosis),
se asocian a resultados desfavorables como
riesgo de fracturas, caídas, fragilidad, deterioro
funcional y mortalidad. Actualmente, el enfoque
del ciclo de vida en lo que concierne a salud
musculoesquelética sugiere que intervenir
durante los periodos críticos o sensibles de la
vida, cuando se acumulan las reservas biológicas,
puede influir la tasa de deterioro funcional en
las etapas posteriores de la vida (9). Estudios
recientes y metaanálisis han confirmado que la
prevalencia de fragilidad es mayor en mujeres
con edad avanzada, lo cual se relaciona con una
sarcopenia más pronunciada en comparación con
los hombres, esto debido a que por lo general
R cuadrado 0.005112
Prob > F 0.5259
Nivel Número Promedio
de edad
Error
estándar
Extremo
inferior del
IC al 95%
Extremo
superior del IC
al 95%
ALTA 17 79.0588 1.9016 75.274 82.844
NORMAL 64 80.4219 0.9801 78.471 82.373
las mujeres mayores suelen tener una menos
masa muscular esquelética en comparación con
los hombres aumentando su susceptibilidad a
fragilidad y otras morbilidades(10)
Pese a las observaciones antes expuestas no hay
una diferencia estadísticamente significativa en
los niveles de glucosa y fragilidad entre hombres
y mujeres (p > 0.05)
En cuanto a los antecedentes patológicos
personales la mayoría de los participantes
mostraron niveles normales de glucosa. Sin
embargo, existe una diferencia significativa
en los niveles de glucosa en relación con los
antecedentes patológicos personales (p ˂
0.05), lo cual indica que existe una asociación
estadísticamente significativa entre los niveles
de glucosa y los antecedentes médicos de los
participantes, es decir, las diferencias en los
niveles de glucosa (altos o normales) no ocurren
al azar, sino que están relacionadas con la
presencia de condiciones médicas previas como
artritis, diabetes, hipertensión. Por otro lado, no
hay una diferencia significativa en la prevalencia
de fragilidad según los antecedentes patológicos
personales (p > 0.05)
Según la MNA, de las personas con estado
nutricional normal 22,22% presentan fragilidad
y aquellas con riesgo de malnutrición un 38,27%
presentan fragilidad, sin embargo, el valor p de
0,2293 nos indica que no existe una diferencia
estadísticamente significativa (p > 0.05), entre
la prevalencia de fragilidad en personas con
estado nutricional normal y aquellas en riesgo
de malnutrición. De esta forma se observa que en
esta muestra en particular el estado nutricional
no tiene un impacto notable en la prevalencia de
la fragilidad, a pesar de eso se nota una tendencia
que sugiere que una mejor nutrición puede estar
asociada con una menos prevalencia de fragilidad,
acentuando la importancia de la nutrición en la
salud de las personas mayores y la necesidad de
intervenciones nutricionales como una estrategia
para abordad la fragilidad.
58Tatiana Karina Rodríguez Cárdenas, et al. Vol. 16 Número 2 2025
Tabla 6: Relación de glucosa y fragilidad con variables control.
Tabla 7: Fenotipos planteados y diagnóstico de síndrome de fragilidad.
n: número, %: porcentaje, p: probabilidad, *: significancia a nivel de p=<0,05.
Realizado por: Tatiana Rodriguez Cárdenas.
M: masculino, F: femenino, HTA: hipertensión arterial, R.M.N: riesgo de malnutrición, n: número, %: porcentaje, p: probabilidad.
GLUCOSA P FRAGILIDAD P
VARIABLE
ALTAn(%) NORMALn(%) SI n(%) NO
n(%)
SEXO
M 8 (9.88) 25(30.86) 18 (22.2) 15 (18.52) 0.2701
F 9(11.11) 39(48.15) 0.5509 32 (39.51) 16 (19.75)
SANTECEDENTES PATOLÓGICOS PERSONALES
ARTRITIS 2(2.47) 7(8.64) 7 (8.64) 2(2.47)
DIABETES 4(4.94) 2(2.47) 3 (3.70) 3 (3.70)
HTA 5(6.17) 20(24.69) 0.0356 17 (20.99) 8(9.88) 0.5131
NINGUNO 6(7.41) 35(43.21) 23(28.40) 18(22.22)
ESTADO NUTRICIONAL
NORMAL 8(9.88) 27(33.33) 19(23.46) 16(19.75)
R.M.N 9(11.11) 37(45.68) 0.7185 31(38.27) 15(18.52) 0.2293
La comparación entre el estado nutricional
normal y aquellos con riesgo de malnutrición
en función a las variables que diagnostican el
síndrome de fragilidad, mostró que los datos
no son estadísticamente significativos entre los
grupos en cuanto a pérdida de peso, agotamiento,
lentitud y debilidad ya que el valor p es menor
a 0.05, es decir estas variables se asocian con el
riesgo de malnutrición.Por otra parte, la variable
de disminución de la actividad física, clasificada
Se realizó una asociación entre los criterios
de fragilidad según Fried y el MNA (Mini
Nutritional Assessment). Los participantes con
estado nutricional normal y aquellos en riesgo
EN. Normal, n (%) Riesgo de
malnutrición, n (%) P
Pérdida de peso
Sí No 1 (1.23)
34 (41.98)
20 (24.69)
26 (32.10)
<.0001*
Agotamiento
SÍ NO 14(17.28)
21 (25.93)
26 (32.10)
20 (24.69)
0.01407
Disminución de la actividad física
SedentarioLigera
Moderado
Vigoroso
30 (37.04)
5 (6.17)
0 (0.00)
0 (0.00)
41 (50.62)
5 (6.17)
0 (0.00)
0 (0.00)
0.6434
Lentitud
SÍ NO 25 (30.86)
10 (12.35)
42 (51.85)
4 (4.94)
0.0191
Debilidad

NO
12 (12.81)
23 (28.40)
30 (37.04)
16 (19.75)
0.0058
en cuatro niveles obtuvo un valor p: 0,6434 (p >
0.05), lo que significa que no hay una diferencia
significativa entre los dos grupos respecto a
la disminución de actividad física. Aunque se
observa una mayor proporción de individuos
sedentarios en el grupo de riesgo de malnutrición
(50,62%), esta diferencia no es estadísticamente
significativa, lo que sugiere que la actividad
física, en general, no es un factor diferenciador
relevante.
de malnutrición en relación con las variables
asociadas al síndrome de fragilidad, se obtuvo
un valor p menor a 0,05, por lo tanto, se
determinó que esta relación muestra diferencias
59HIPERGLICEMIA Y SÍNDROME DE LA FRAGILIDAD EN
ADULTOS MAYORES ECUATORIANOS
p. 51-63
Vol. 16 Número 2 2025
4. Discusión
Tabla 8: Asociación entre los criterios de fragilidad según Fried y el
MNA (Mini Nutritional Assessment).
n: número, %: porcentaje, p: probabilidad, *: significancia a nivel
de p=<0,05.
Realizado por: Tatiana Rodriguez Cárdenas.
significativas en cuanto a pérdida de peso,
agotamiento, lentitud y debilidad. No obstante,
la variable disminución de la actividad física que
forma parte de los criterios que se evaluaron
para el diagnóstico de fragilidad, no mostró una
diferencia significativa entre los dos grupos (p:
0.6434), aunque la tendencia señale un mayor
porcentaje (50,62%) de personas sedentarias
en el grupo de riesgo de malnutrición, esta
variable no constituye un factor diferenciador
relevante en esta asociación. Mediante estos
resultados se puede destacar la importancia en
el monitoreo de aspectos como la pérdida de
peso, el agotamiento, la lentitud y la debilidad
en la evaluación y manejo de la malnutrición,
mientras que la actividad física en este grupo,
aunque importante, no resultó ser un indicador
clave en la diferenciación entre individuos con
estado nutricional normal y aquellos en riego
de malnutrición. Poder identificar de manera
temprana estos síntomas e intervenir de forma
adecuada es fundamental para una mejora en el
estado nutricional y disminución en el riesgo de
fragilidad en este grupo etario.
Resumen de hallazgos principales
El síndrome de fragilidad es un estado propio del
envejecimiento caracterizado por una disminución
EN. Normal,
n (%)
Riesgo de mal-
nutrición, n (%) P
Pérdida de peso
Si
No
1 (1.23)
34 (41.98)
20 (24.69)
26 (32.10) <.0001*
Agotamiento
SI
NO
14(17.28)
21 (25.93)
26 (32.10)
20 (24.69) 0.01407
Disminución de la actividad física
Sedentario
Ligera
Moderado
Vigoroso
30 (37.04)
5 (6.17)
0 (0.00)
0 (0.00)
41 (50.62)
5 (6.17)
0 (0.00)
0 (0.00)
0.6434
Lentitud
SI
NO
25 (30.86)
10 (12.35)
42 (51.85)
4 (4.94) 0.0191
Debilidad
SI
NO
12 (12.81)
23 (28.40)
30 (37.04)
16 (19.75) 0.0058
en la reserva fisiológica resultado de la pérdida de
interacción de múltiples dominios, llamada también
desregulación homeostática. La presencia de esta
condición aumenta el riesgo en mayor medida de
discapacidad y en el peor de los escenarios muerte
por estresores externos (11),(12). Actualmente se
sabe que el síndrome de fragilidad es una afección
clínica reversible, de esta manera, es importante
entender los determinantes en el desarrollo de
fragilidad como lo son la reducción de la actividad
física, desnutrición, sarcopenia, síntoma depresivo,
trastornos cognitivos, uso de varios medicamentos
(polifarmacia) y falta de apoyo social. Reconocer
los determinantes es esencial para implementar
medidas apropiadas para prevenir el síndrome
de fragilidad es apropiado para minimizar las
consecuencias negativas (13).
La presente investigación de tipo transversal
trabajó con 81 adultos mayores del Centro
Geriátrico del Cantón Guano. De estos en su
mayoría adultos mayores, el 49.38 % con edades
ente 75-84 años, predominando la población
fémina. Entre sus principales hallazgos se observó
una prevalencia alta de fragilidad (61,73%) y
riesgo de malnutrición (56,79%). Las mujeres
presentaron valores antropométricos disminuidos
en peso, talla, circunferencia braquial y en medida
de pantorrilla además de mayor prevalencia de
fragilidad, en comparación con los hombres, lo
que sugiere menos masa corporal y muscular,
sin embargo, con respecto a longevidad esta
fue mayor en el sexo femenino. Este hallazgo
concuerda con lo reportado por Qui et al. (2024),
quienes en su revisión sistemática y metaanálisis
sobre la prevalencia de fragilidad multidimensional
en adultos que viven en comunidad encontraron
un riesgo significativamente mayor en mujeres
de desarrollar fragilidad en comparación con
los hombres siendo el 45% en mujeres frente
a un 33% en hombres. Otras investigaciones
corroboran que la prefragilidad y fragilidad son
más comunes en el sexo femenino, incluso en
grupos que parecen estar saludables. Esto puede
estar relacionado con múltiples factores, como
la mayor esperanza de vida de las mujeres que
un fenómeno global, presencia de enfermedades
crónicas, una menor masa muscular y diferencias
hormonales que incrementan la vulnerabilidad a
condiciones relacionadas con la fragilidad. (14–
16) Estas medidas son útiles en la práctica clínica,
especialmente para una detección temprana
del riesgo de sarcopenia y fragilidad en mujeres
mayores, tal como señala Conforto et al. (17)
En los antecedentes patológicos personales se
halló una mayor frecuencia de hipertensión
60Tatiana Karina Rodríguez Cárdenas, et al. Vol. 16 Número 2 2025
arterial entre los adultos mayores frágiles,
seguido de diabetes mellitus y artritis reumatoide.
Estos estudios se alinean con investigaciones
previas realizas en Brazil y Perú (18), las cuales
evidenciaron la asociación entre fragilidad, edad
avanzada, comorbilidades y sexo femenino.
Al contrastar los resultados obtenidos en el
presente estudio con los de Shi et al. (19) y
Moya et al. (20), se reafirma que la hipertensión
y la sarcopenia son comorbilidades clave en la
aparición se la fragilidad, y se evidencia que su
prevalencia aumenta con la edad y es más común
en mujeres. De igual forma el metaanálisis de
Vetrano et al. (21) respalda esta asociación entre
hipertensión y fragilidad lo que consolida la
validez externa de los hallazgos de la presente
investigación.
Los resultados de la evaluación funcional
mostraron que predominaba una población
dependiente en relación con las actividades
instrumentales (91,3%), que exigen más esfuerzo,
y en las actividades básicas de la vida cotidiana
(71,6%). La dependencia para llevar a cabo tareas
diarias básicas e instrumentales se relacionó
con una mayor manifestación del síndrome de
fragilidad en los adultos mayores. Este resultado
es consistente con los resultados reportados por
Li et al. (2023), quien en su estudio de cohorte
demostró una relación bidireccional entre la
fragilidad y la discapacidad en el desarrollo de
las actividades de la vida diaria (AVD). Según
el estudio, la incapacidad en las AVD eleva el
peligro de fragilidad y viceversa, lo que origina un
círculo vicioso de reo negativa. Las intervenciones
tempranas enfocadas en la discapacidad de las
AVD o en la fragilidad en adultos de mediana edad
y mayores resultarían ventajosas para optimizar
su salud. Es así como la presencia y el desarrollo
del síndrome de fragilidad en personas mayores
están fuertemente vinculados con la incapacidad
para llevar a cabo actividades básicas de la vida
diaria (BADL) e instrumentales (IADL) cotidianes
según varios estudios (p. ej., [(22–25)]). La
dependencia en IADL generalmente ocurre antes
que las BADL y es un signo precoz de fragilidad y
deterioro funcional. La literatura respalda que la
dependencia tanto de las actividades básicas como
instrumentales se encuentran estrechamente
vinculadas con fragilidad en adultos mayores.
Los resultados con respecto a la relación
entre hiperglicemia y fragilidad fueron menos
concluyentes. Aunque algunos adultos
presentaron niveles altos de glucosa, la mayoría
mantuvo niveles, normales lo que sugiere
que la hiperglicemia por sí sola no sería un
factor determinante en esta población. Esto es
parcialmente consistente con estudios como el
de Romera-Liebana et al. (26), donde se observó
a pacientes con diabetes mellitus tipo 2 (DM2) con
una prevalencia de fragilidad estimada entre 3 y
5 veces mayor que aquellos que no la padecen.
Su investigación sobre la concepción de fragilidad
aplicada al manejo clínico de la DM2 identificó un
total de siete parámetros que deben ser valorados
durante la práctica clínica ente ellos determinante
socioeconómicos, estado físico (estado funcional),
estilo de vida y hábitos alimentarios, condición
cognitiva y estado emocional, situación actual de la
DM2 (tiempo de evolución), comorbilidades (nivel
de gravedad), polimedicación y edad/esperanza
de vida. No obstante, no existe un consenso claro
sobre el diagnóstico y manejo clínico durante el
itinerario de la persona frágil con DM2 (27).
En cuanto a los criterios de fragilidad de Fried y
su asociación con el estado nutricional (MNA), se
comprobó una relación significativa: a mayor grado
de desnutrición, mayor prevalecía de fragilidad.
Este hallazgo refuerza la necesidad de incorporar
la evaluación nutricional como parte de las
estrategias de prevención y manejo del síndrome
de fragilidad en adultos mayores.
La fortaleza de la presente investigación fue
el uso de herramientas estandarizadas como
la MNA y los criterios de Fried, que permiten
comparabilidad internacional. No obstante, se
reconocen limitaciones como el tamaño reducido
de la muestra y el diseño no probabilístico, que
podrían limitar la generalización de los resultados.
Asimismo, factores contextuales como el nivel
socioeconómico o el acceso a servicios de salud
no fueron abordades en profundidad.
Los resultados del estudio, aunque limitados por
el tamaño reducido de la población analizada
(n:81) sugiere que no existe una relación entre
la presencia el síndrome de la fragilidad con la
hiperglicemia en adultos mayores del Centro
Geriátrico del cantón Guano, Ecuador. Si bien
en el estudio se obtuvo que gran parte de los
adultos mayores frágiles mostró niveles normales
de glucosa, se encontraron estudios previos que
asociaron la DMT2 con un riesgo de fragilidad
entre 3 y 5 veces mayor, lo que refleja la posible
implicación de la hiperglicemia como un factor
contribuyente a la presencia de fragilidad en la vida
adulta. Un aspecto importante de la investigación
5. Conclusiones
61HIPERGLICEMIA Y SÍNDROME DE LA FRAGILIDAD EN
ADULTOS MAYORES ECUATORIANOS
p. 51-63
Vol. 16 Número 2 2025
Recursos propios.
El trabajo fue realizado por autofinanciamiento.
Agradecemos a la Escuela Superior politécnica de
Chimborazo por habernos dado la oportunidad de
pertenecer a tan prestigiosa institución, también a
los compañeros de trabajo quienes han estado en
los buenos y malos momentos durante este largo
y retador camino. Su apoyo, confianza, soporte y
cariño han sido invaluables.
No existe conflicto de intereses entre los autores,
las instituciones y el contenido del presente
trabajo.
- Tatiana Karina Rodríguez Cárdenas:
Concepción y diseño del estudio, recolección de
datos, análisis e interpretación de resultados;
redacción del manuscrito; aprobación de la
versión final del manuscrito; responsable de
todos los aspectos del manuscrito.
- Lilian Narcisa Moya García: Concepción y
diseño del estudio, recolección de datos,
análisis e interpretación de resultados;
redacción del manuscrito; aprobación de la
versión final del manuscrito; responsable de
todos los aspectos del manuscrito.
- Fanny Cristina Guambo Machado: Redacción
del manuscrito; responsable de todos los
aspectos del manuscrito asegurando veracidad
e integridad.
- Geordy Edison Ashqui Agualsaca: Análisis e
interpretación de resultados; revisión crítica
del contenido; aprobación de la versión final
del manuscrito; responsable de todos los
aspectos del manuscrito asegurando veracidad
e integridad.
Declaramos que el manuscrito ha sido revisado
y aprobado por todos los autores dando
cumplimiento a las directrices de la revista CSSN,
de la misma manera asumimos con completa
responsabilidad la integridad y veracidad de los
datos, y la fiabilidad del análisis realizado. Cabe
indicar que el presente artículo o parte de él no ha
sido publicado en otras plataformas científicas, así
como no ha sido enviado para ser revisado para su
publicación en otro lugar, así mismo el manuscrito
no ha sido enviado a otra fuente para su revisión.
6. Financiamiento
11 Fuente/s de apoyo
7. Agradecimientos
8. Conflicto De Interés
9. Declaración de contribución
10. Limitación de responsabilidad
fue la prevalencia de hipertensión en adultos
mayores con síndrome de fragilidad, seguida de
diabetes y artritis reumatoide lo cual coincide con
investigaciones previas sobre estas asociaciones.
Asimismo, el presente estudio observó mayor
prevalencia de fragilidad en el sexo femenino,
quienes además tenían valores antropométricos
más bajos en comparación con los hombres como
la circunferencia de pantorrilla y brazo, indicadores
asociados directamente con riesgo de sarcopenia.
Además, se evidenció una asociación importante
entre incapacidad para realizar actividades
básicas e instrumentales diarias (dependiente) y
el síndrome de fragilidad en adultos mayores, lo
cual destaca la importancia del mantenimiento
de la movilidad, fuerza muscular e independencia
funcional.
Estos hallazgos tienen importante implicación
clínica y de salud pública. Resalta la importancia
de implementar estrategias preventivas con un
enfoque en el cuidado del adulto mayor con ayuda
de un equipo multidisciplinario que permita el
control de comorbilidades, un estado nutricional
óptimo y la promoción de la actividad física acorde
a la edad y sexo.
Los resultados no son concluyentes por lo cual
se sugiere realizar estudios en una muestra con
mayor número de participantes para un análisis
más amplio de la presente problemática, que
contribuya a el desarrollo de estrategias que
aseguren una mejor calidad de vida del adulto
mayor.
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