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ACTUALIZACIÓN EN EL MANEJO DE LA PANCREATITIS
AGUDA: DIAGNÓSTICO, ESTRATIFICACIÓN Y TRATAMIENTO
RESUMEN
ABSTRACT
Update on the management of acute pancreatitis: diagnosis, stratification,
and treatment
ACTUALIZACIÓN EN EL MANEJO DE LA PANCREATITIS AGUDA:
DIAGNÓSTICO, ESTRATIFICACIÓN Y TRATAMIENTO
(1) Medica Especialista en Terapia Intensiva. Médico Tratante Hospital General IESS Riobamba. Servicio De Terapia Intensiva. Docente Carrera De Medicina, Escuela Superior Politécnica De
Chimborazo. Riobamba, Ecuador.
2) Facultad de Salud Pública, Carrera De Medicina, Escuela de Medicina Escuela Superior Politécnica de Chimborazo, Panamericana Sur Km 1.5, código postal 060106, Riobamba, Ecuador.
Autor de correspondencia:
Correo electrónico: carla.defaz@espoch.edu.ec Teléfono: 0999923691
Introducción: La pancreatitis aguda (PA) comprende una enfermedad inflamatoria del páncreas exocrino con una aparición repentina de
su clínica de dolor abdominal intenso y disfunción orgánica múltiple que puede generar necrosis e insuficiencia orgánica permanente.
Objetivo: Describir los distintos modos diagnósticos, estratificación y tratamiento de la PA, basándose en la evidencia actual. Metodología:
Se efectuó una revisión bibliográfica descriptiva mediante la búsqueda de artículos publicados entre enero de 2020 y enero de 2025
en PubMed, ScienceDirect, Scopus y SciELO. Se incluyeron estudios originales, revisiones, metaanálisis y ensayos clínicos con acceso
completo y adecuado rigor metodológico. Tras aplicar criterios de inclusión y exclusión, se seleccionaron 31 publicaciones para sintetizar
la evidencia actual sobre diagnóstico, estratificación y tratamiento de la pancreatitis aguda. Resultados: La PA es una afección que cursa
con inflamación del páncreas; su diagnóstico está constituido por su triada clásica. Se cuenta con estudios de imagen como ecografía
y tomografía. El enfoque actual es la hidratación, uso de AINES u opioides, nutrición temprana, utilización selectiva de antibióticos y
técnicas quirúrgicas. Discusión: Se evidencia la importancia de ciertas escalas (Ranson, APACHE II, etc.). La influencia de intervenciones
como hidratación, nutrición o administración de analgésicos y antibióticos en el pronóstico. El tratamiento, principalmente quirúrgico,
incluye técnicas como la colangiopancreatografía retrógrada y colecistectomía. Conclusión: La PA representa una entidad clínica de
relevancia; a pesar de que la mayoría de los casos son leves y autolimitados, un porcentaje significativo puede evolucionar hacia formas
graves, con riesgo de complicaciones locales, insuficiencia multiorgánica y mortalidad.
Palabras claves: pancreatitis aguda, diagnóstico, tratamiento, estratificación.
Introduction: Acute pancreatitis (AP) is defined as an inflammatory disease of the exocrine pancreas, which is characterised by a sudden
onset of intense abdominal pain and multiple organ dysfunction. This can result in necrosis and permanent organ failure. Objective:
Describe the different diagnostic methods, stratification, and treatment of hypertension, based on current evidence. Methodology: A
descriptive literature review was conducted by searching for articles published between January 2020 and January 2025 in PubMed,
ScienceDirect, Scopus, and SciELO. Original studies, reviews, meta-analyses and clinical trials were included, provided they met the
following criteria: full access and adequate methodological rigor. Following the application of inclusion and exclusion criteria, 31
publications were selected for synthesis in order to provide an overview of the current evidence on the diagnosis, stratification and
treatment of acute pancreatitis Results: AP is a condition that causes inflammation of the pancreas; its diagnosis is based on its classic
triad of symptoms. Imaging studies, including ultrasound and tomography, are available to support this assessment. The current approach
to treatment involves hydration, the use of NSAIDs or opioids, early nutrition, selective use of antibiotics, and surgical techniques.
Discussion: The importance of certain scales (Ranson, APACHE II, etc.) is evident. The impact of interventions such as hydration, nutrition,
or administration of analgesics and antibiotics on patient prognosis. Treatment, primarily surgical, involves techniques such as retrograde
cholangiopancreatography and cholecystectomy. Conclusion: PA is a clinically significant condition; although most cases are mild and
self-limiting, a significant percentage can progress to severe forms, with a risk of local complications, multiple organ failure, and mortality.
Keywords: acute pancreatitis, diagnosis, treatment, stratification.
ARTÍCULO DE REVISIÓN Historial del artículo: Recibido: 25/06/2025 · Aceptado: 14/01/2026 · Publicado: 25/01/2026
https://cssn.espoch.edu.ec
iD iD iD
iD
Maritza Verónica Carrillo Sañay ⁽¹⁾ * Erick Sebastián Rojas Pérez ⁽²⁾ Rodrigo David Jiménez Herrera ⁽²⁾
Karla Andrea Mayorga Tibán ⁽²⁾
maritzav.carillo@espoch.edu.ec ericks.rojas@espoch.edu.ec rodrigod.jimenez@espoch.edu.ec
karla.mayorga@espoch.edu.ec
iD iDCarla Solange Defaz Sánchez ⁽²⁾ Luis Alberto Guano Armas ⁽²⁾
carla.defaz@espoch.edu.ec alberto.guano@espoch.edu.ec
DOI: https://doi.org/10.47187/cssn.Vol16.Iss2.445
76Maritza Verónica Carrillo Sañay, et al.Vol. 16 Número 2 2025
La pancreatitis aguda (PA) es una enfermedad
inflamatoria del páncreas exocrino con una
aparición repentina de su clínica de dolor
abdominal intenso y disfunción orgánica múltiple
que puede generar necrosis e insuficiencia
orgánica permanente. Las causas más comunes
de la PA son la migración de cálculos biliares que
representa del 40-65% mientras que el abuso del
alcohol representa un 25-40% de los casos y otras
causas del 10-30% donde se remarcan los riesgos
autoinmunes y genéticos (1,2).
La incidencia de la PA ha incrementado
significativamente y a nivel mundial se reportan
entre 30 y 40 casos por cada 100.000 habitantes
por año (2). En Ecuador según datos del INEC
2021 se presentó un total de 5144 pacientes
con pancreatitis aguda mostrando una tasa de
letalidad de 2.82%, siendo una enfermedad
muy frecuente (3). Una cifra considerable de
pacientes con PA tienen un curso de enfermedad
leve y autolimitada, pero entre el 15 y el 20%
de los casos desarrollan complicaciones locales
o sistémicas (4).
El diagnóstico de la PA inicialmente se realiza por
la clínica además de una correcta historia clínica
en la que se tome en cuenta factores de riesgo.
Es importante señalar que existe una tríada de
criterios diagnósticos para detectarlos en los que
resalta el dolor abdominal, amilasa o lipasa sérica
elevada tres veces más de su límite superior de
lo normal y hallazgos de imágenes compatibles
con pancreatitis (1). Un pilar fundamental en la
PA es el estadificar su gravedad para lo que se
utilizan varias escalas entre las que destaca la
Atlántica, los criterios de Ranson y la puntuación
APACHE II (4–6).
En cuanto al tratamiento de la PA, es importante
realizarlo de manera acertada y en tiempo récord
ya que puede generar consecuencias tempranas
y a largo plazo. El mecanismo fisiopatológico de
la PA aún es incierto por ende no se ha dado a
conocer una terapia farmacológica específica con
licencia internacional, sin embargo, el tratarlo
en etapas tempranas incluye la reanimación con
líquidos intravenosos (4).
La segunda parte del tratamiento es el manejo
del dolor y el reinicio del soporte nutricional;
en cuanto al tratamiento antibiótico no se
recomienda su uso profiláctico sino solo cuando
exista confirmación de infección. Mientras que las
2.1. Criterios de elegibilidad
Se realizo una revisión bibliográfica de tipo
descriptiva, la cual se define como un tipo de
investigación que se basa en información científica
actualizada sobre el diagnóstico, estratificación y
tratamiento de la pancreatitis aguda, para ello
se realizó la búsqueda de artículos científicos de
revistas indexadas, en las principales bases de
datos como PubMed, ScienceDirect, Scopus, Scielo
y Google Académico; seleccionando documentos
que brindan información más actualizada sobre
las temáticas abordadas en el presente trabajo de
investigación.
2.2. Fuentes de información
Para la presente revisión se aplicaron los siguientes
criterios para las fuentes encontradas:
Criterios de inclusión
Tipos de Documentos: Artículos originales,
libros, informes y tesis y/o trabajos de
titulación de 3° y 4° nivel
Tipos de estudios: revisiones sistemáticas,
revisiones narrativas, metaanálisis, guía
de práctica clínica, estudio observacional
descriptivo, estudios observacionales
retrospectivos, estudio observacional
comparativo, ensayo clínico aleatorizado.
1. Introducción
2. Metodología
intervenciones quirúrgicas están asociadas a una
mortalidad de alrededor del 50% (1,5).
La PA es considerada una carga importante para
los sistemas de salud a nivel mundial, por lo que
es importante la identificación de pacientes
en riesgo; debido a su relevante mortalidad y
morbilidad por su conocimiento limitado. El
presente artículo tiene por objetivo analizar, con
base en la evidencia científica actual, los métodos
diagnósticos, las herramientas de estratificación
y las estrategias terapéuticas empleadas en el
manejo de la pancreatitis aguda, con el fin de
optimizar la toma de decisiones clínicas y tener
una respuesta positiva frente al tratamiento y
una estabilización del paciente; por lo que, se
planteó la siguiente pregunta de investigación: En
pacientes adultos con PA ¿Cuáles son los métodos
diagnósticos, herramientas de estratificación
y estrategias terapéuticas respaldadas por la
evidencia científica?
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AGUDA: DIAGNÓSTICO, ESTRATIFICACIÓN Y TRATAMIENTO
Periodo: Documentos publicados entre enero
de 2020 y enero 2025
Idiomas: Publicaciones en español e inglés
Acceso: Investigaciones con disponibilidad de
acceso completo
Criterios de exclusión
Fuentes no indexadas o con sesgo de
publicación
Cartas al editor y artículos de opinión
Investigaciones que presentaban información
ambigua o inconsistente.
Publicaciones con resultados con bajo nivel
de evidencia o relevancia
2.3. Estrategia de búsqueda
Para incrementar la precisión de la búsqueda
primero se establecieron las palabras claves y
descriptores que se definieron a través de los
tesauros de DeCS y MeSH. Conjuntamente se
realizó la combinación de términos que arrojó
los mejores resultados en las principales bases
de datos fue la siguiente: ((((Update on the
management of acute pancreatitis) OR (acute
pancreatitis)) AND (diagnosis)) AND (stratification))
AND (treatment), las cuales ayudaron a indagar
las bases de datos de manera íntegra y eficiente.
2.4. Proceso de extracción de datos
La búsqueda inicial, concretamente, se obtuvieron
30 artículos en la base PubMed, 20 artículos en
ScienceDirect, 15 documentos en Scopus y 10
artículos en Google Académico. Posteriormente
se aplicaron los criterios de inclusión y exclusión
reduciendo el número a 50 documentos relevantes
(tras eliminar 10 artículos duplicados entre las
bases de datos). Se procedió a leer el resumen
y, a partir de esta lectura, se descartaron 19,
principalmente por centrarse en intervenciones
terapéuticas sin base científica (n=7), por no
tratarse de investigaciones orientadas a evaluar
el diagnósticos y estratificación de la PA (n=8)
y por presentar una metodología alejada a
las comprobadas lo que genero confusión y
ambigüedad en su entendimiento (n=4).
Finalmente, los 31 artículos cumplieron
exactamente con los criterios de inclusión y se
seleccionaron para llevar a cabo la revisión. Todos
ellos trataban sobre la actualización del manejo
de la pancreatitis aguda y estuvieron encuadrados
en el diagnóstico, estratificación y tratamiento
debidamente respaldados por su base científica
y metodología utilizada comprobable.
Los artículos que incluimos en la presente revisión
son revisiones sistemáticas, metaanálisis y ensayos
clínicos, lo que reduce a gran escala el riesgo total
de sesgo. También se utilizaron estudios de tipo
observacional evaluados estrictamente por lo
que presentan bajo riesgo de sesgo. Dentro de
nuestros artículos no existe conflicto de intereses
por los autores. No se identificaron sesgos de
selección ya que los participantes incluidos en los
estudios se realizaron de una manera adecuada y
real. Además, se utilizaron escalas de evaluación
actuales (Atlanta- Ranson-Apache II-Bisap) las que
nos permiten estimar el riesgo de complicaciones,
necesidad de requerimiento de cuidados intensivos
y el porcentaje de mortalidad, facilitando la toma
de decisiones terapéuticas oportunas y precisas.
Además, para evaluar la calidad de los artículos
incluidos en la discusión para describir el
diagnóstico, estratificación y diagnóstico de la PA
se utilizó la escala SIGN, la misma que se presenta
en el Anexo 1.
2.5. Consideraciones Éticas
Esta investigación se basa únicamente en la
recopilación, extracción y análisis de información
de estudios publicados; no hubo participación
directa de seres humanos. Se han seguido criterios
éticos de propiedad intelectual, uso responsable
de la información, proporcionando fidelidad de
datos originales, evitando cualquier forma de
plagio o manipulación para beneficio personal.
Figura 1: Diagrama de flujo sobre el proceso de selección de los
artículos seleccionados para el trabajo investigativo.
Fuente: Autoría Propia.
78Maritza Verónica Carrillo Sañay, et al.Vol. 16 Número 2 2025
4.1. Diagnóstico
4.1.1. Imágenes
El diagnóstico de la PA necesita tener como
mínimo dos de los siguientes criterios: 1) dolor
abdominal agudo, típicamente epigástrico,
que puede irradiarse a la espalda, 2) elevación
de enzimas pancreáticas (amilasa o lipasa) por
encima de tres veces el límite superior normal, y
3) hallazgos característicos en estudios de imagen
abdominal (7). En este contexto la imagenología
desempeña un papel importante para confirmar
el diagnóstico, clasificar la enfermedad, el grado
de severidad, identificar una posible causa y hasta
guiar un tratamiento.
4.1.1.1. Ecografía abdominal
La ecografía abdominal es un método
diagnóstico utilizado con frecuencia debido a sus
características: bajo costo, amplia disponibilidad
y la ausencia de radiación, convirtiéndose en
una opción para pacientes pediátricos y mujeres
embarazadas, especialmente en evaluaciones
iniciales. En las primeras 48 horas desde que
comienzan los síntomas, permite evaluar
cambios inflamatorios del páncreas, como el
aumento del tamaño glandular, cambios del tejido
peripancreático y localizar cálculos en la vesícula
o en la vía biliar (7). Esta última característica
es importante ya que este tipo de cálculos
constituyen una de las principales causas de PA.
4.1.1.2. Tomografía computarizada
En pacientes con un diagnóstico difícil de definir
o con un curso clínico no favorable, se requiere
Los estudios recolectados identifican con precisión
los avances actuales sobre los diagnósticos,
estratificación y tratamiento de la PA, que es una
afectación potencialmente mortal que requiere
un abordaje multidisciplinario para establecer su
diagnóstico e iniciar la terapéutica precozmente.
De esta manera, los artículos tomados en cuenta
en la presente revisión abordan de manera integral
el tratamiento de vanguardia en la práctica clínica
para la PA, destacando la importancia de su
diagnóstico temprano, clasificación del riesgo y
su manejo oportuno.
En el diagnóstico la mayoría de las fuentes coinciden
en que el diagnóstico de PA se fundamenta en
una tríada clínica: dolor abdominal característico,
elevación de enzimas pancreáticas (amilasa/
lipasa) y hallazgos compatibles en estudios de
imagen. La ecografía abdominal continúa siendo
la prueba inicial diagnóstica más utilizada debido
a su amplia disponibilidad y ausencia de radiación.
La tomografía computarizada (TC) es muy útil en
casos graves o con evolución incierta.
Respecto a los biomarcadores, se reafirma que
la lipasa sérica es el indicador más sensible y
de mayor especificidad con una sensibilidad del
79-100% y una especificad del 89-100%, por encima
de la amilasa. Asimismo, emergen marcadores
como tripsinógeno-2 en orina, amilasa urinaria y
el índice glucosa/triglicéridos como potenciales
herramientas pronósticas en evolución.
La clasificación de Atlanta, los criterios de Ranson,
APACHE II y BISAP permiten estratificar a los
pacientes según el riesgo, muy útil en distintos
contextos hospitalarios.
El tratamiento de la PA ha evolucionado hacia un
enfoque integral respaldado por evidencia actual.
3. Resultados
4. Discusión
2.6. Limitaciones
Esta revisión bibliográfica sistémica de carácter
descriptivo presentó ciertas limitaciones propias
de su metodología. Al centrarse en la recolección
de datos ya publicados, no fue posible constatar
dicha información con datos clínicos primarios o
profesionales de la salud. Así mismo, debido al ser
un estudio descriptivo tampoco se pudo realizar un
análisis estadístico comparativo, ni su aplicabilidad
en contextos clínicos específicos.
Riesgo de sesgo bajo por la utilización las escalas
La reanimación con líquidos moderada, el manejo
del dolor con AINES u opioides y la nutrición
enteral temprana. Los antibióticos se reservan
solo para los casos confirmados. En cuanto a
intervenciones, se promueve el uso selectivo de
CPRE, colecistectomía laparoscópica temprana
y drenajes mínimamente invasivos según las
complicaciones del caso.
Asimismo, a pesar de existir literatura extensa que
aborda la PA y su tratamiento en base a ensayos
aleatorizados, no existe literatura que respalde un
analgésico para el tratamiento del dolor en la PA,
no disponemos de un volumen estandarizado de
hidratación específico para su adecuado manejo.
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AGUDA: DIAGNÓSTICO, ESTRATIFICACIÓN Y TRATAMIENTO
emplear otras herramientas como son la TC con
contraste, considerada la técnica diagnóstica de
imagen más completa para la evaluación de la
pancreatitis. Es indispensable en contextos de
incertidumbre en el diagnóstico, sin mejoría a las
72 horas o con sospecha de complicaciones como
necrosis, pseudoquistes o colecciones infectadas
(7,8).
La TC está contraindicada en las primeras 48-72
horas, su uso precoz subestima la verdadera
extensión de la necrosis pancreática (9).
Desde el punto de vista morfológico, la TC nos
ayuda a clasificar la PA en 6 subtipos que van
a presentar variaciones según su evolución
cronológica y la estructura que se vea afectada:
pancreatitis aguda edematosa/intersticial (PAEI),
colección líquida peripancreática aguda (CLPA),
pseudoquiste pancreático (PQ), pancreatitis
aguda necrotizante (PAN), colección necrótica
aguda (CNA) y necrosis encapsulada (NE) (8).
La clasificación nos orienta a un pronóstico
más acertado y con ello a su tratamiento. Cabe
mencionar que las formas necrotizantes de la
misma necesitan un seguimiento más exhaustivo,
ya que representan mayor riesgo de morbilidad.
4.1.1.3. Resonancia magnética nuclear
En casos donde la aplicación de la TC está
contraindicada por motivos como: insuficiencia
renal o alergia al contraste yodado la RMN viene
a ser una alternativa útil, al proporcionar mayor
resolución para diferenciar el contenido de las
colecciones, también puede emplearse en estudios
de colangiografía (colangio-RM), útil para evaluar
la vía biliar en pacientes sin diagnóstico etiológico
claro. La RMN también es útil para distinguir
entre pseudoquistes y colecciones necróticas,
especialmente cuando la TC no lo permite con
claridad (7).
4.1.1.4. Técnicas avanzadas
El uso del ultrasonido endoscópico (USE) y la
colangiopancreatografía por resonancia magnética
nuclear (CPRMN) se han visto como opciones
no invasivas y con alto grado de eficacia en la
detención de litiasis biliar oculta o alteraciones
del conducto pancreático, desplazando a la
colangiopancreatografía retrógrada endoscópica
(CPRE), la cual se reserva para intervenciones
terapéuticas como el drenaje de pseudoquistes o
la descompresión de la vía biliar (10).
4.1.2. Marcadores de laboratorio
La PA aguda cuenta con una serie de marcadores
bioquímicos, que guían su diagnóstico en etapas
muy tempranas de la enfermedad, lo cual además
permite realizar un seguimiento efectivo de la
misma. La amilasa y lipasa sérica forman parte
de estos biomarcadores, dentro de las cuales
se destaca la lipasa por presentar una mayor
prevalencia y tiempo de vida en el transcurso de
esta patología.
Se eleva entre las 3 y 6 horas tras el inicio de
los síntomas, alcanza su pico en 24 horas y
puede permanecer elevada hasta 14 días. En
comparación, la amilasa alcanza en menos tiempo
(10–12 horas) y regresa a valores normales a los
3–5 días, lo que acorta su ventana diagnóstica (11).
La bibliografía recomienda considerar valores
séricos al menos 3 veces por encima del valor
de referencia como criterio diagnóstico de la
PA. La sensibilidad de la amilasa es del 70-75%
y su especificidad del 87-96%, mientras que la
lipasa muestra una sensibilidad del 79-100%
y especificidad de 89-100% (11). En el libro de
Pagana 5.a edición se mencionan las siguientes
horas: hasta 5000 U/24h o 6,5-48,1 U/h (12). Estos
datos enfatizan el hecho de que se debe utilizar
la lipasa frente a la amilasa en escenarios clínicos
donde se sospecha pancreatitis, especialmente
cuando hay dudas diagnósticas o comorbilidades
que puedan elevar la amilasa por otras causas
como apendicitis, insuficiencia renal o enfermedad
salival (11,13).
Otro marcador emergente en orina es el
tripsinógeno-2, el cual ha demostrado ser
prometedor para el diagnóstico precoz de PA. Es
una enzima inactiva que en condiciones normales
el organismo excreto en pequeñas cantidades,
pero durante un episodio agudo de pancreatitis,
sus niveles se elevan de forma significativa. Es un
marcador altamente específico, pero su vida media
corta limita su utilidad más allá de la fase aguda
(13).
También se ha descrito el uso del índice glucosa/
triglicéridos (IG/TG) como un posible marcador
pronóstico en pancreatitis. Este se calcula
dividiendo la glucosa sérica en ayunas entre
los triglicéridos, con la fórmula: Ln (TG [mg/dL]
× glucosa [mg/dL]/2). Estudios destacan que
los valores elevados del IG/TG, se asocian con
pancreatitis más severa. Sin embargo, su uso en
la práctica médica aún está bajo evaluación (11).
En cuanto a los marcadores inflamatorios, la
proteína C reactiva (PCR) destaca por su utilidad
80Maritza Verónica Carrillo Sañay, et al.Vol. 16 Número 2 2025
en determinar la severidad del cuadro, aunque no
es específica de la pancreatitis. Se complementa
con otros estudios como creatinina, bilirrubinas,
hemograma, tiempos de coagulación y gasometría
arterial (11).
Es importante mencionar que se están
investigando marcadores moleculares como las
histonas circulantes, que podrían tener relevancia
futura en el diagnóstico temprano y pronóstico de
la pancreatitis necrotizante, al estar asociadas con
muerte celular extensa y respuesta inflamatoria
sistémica (13).
4.2. Escalas de predicción de severidad y
mortalidad
4.2.1. Atlanta
La clasificación de Atlanta se basa en la agrupación
de insuficiencia multiorgánica, la cual se obtiene
por parámetros clínicos y exámenes de laboratorio,
sumada a estos, se encuentra la morfología de la
glándula pancreática, la misma que se obtiene por
una tomografía axial computarizada (TAC) (14).
Es un sistema de estadificación usado en pacientes
adultos con pancreatitis aguda, estratificándola
según su severidad como se aprecia en la Tabla 1,
o según su fase como temprana o tardía (14,15).
4.2.2. Ranson
Los criterios de Ranson tratan de un sistema
de puntuación que ayuda a la predicción de
la gravedad y la mortalidad de la pancreatitis
aguda. Dichos criterios tienen un total de 11
signos pronósticos que reflejan la gravedad de la
pancreatitis aguda. Cinco parámetros se evalúan al
ingreso hospitalario que se aprecian en la Tabla 2;
mientras que el resto se evalúan posterior a las 48
horas del ingreso y se muestran en la Tabla 3 (16).
Tabla 1: Grados de severidad de la pancreatitis aguda, según la
escala Atlanta
Tabla 2: Criterios de Ranson al ingreso del paciente.
Tabla 3: Criterios de Ranson a las 48 horas al ingreso del paciente.
Nota: está escala exige la supervisión constante al paciente, abre
posibles comunicaciones que puedan agregar su pronóstico.
Nota: Al ingreso, los parámetros medidos incluyen: edad mayor
de 55 años, recuento elevado de glóbulos blancos, hiperglucemia,
lactato deshidrogenasa (LDH) elevada y aspartato transaminasa
sérica (AST) elevado.
Nota: A las 48 horas, los criterios incluyen: hematocrito bajo,
nitrógeno ureico en sangre (BUN) elevado, calcio sérico bajo,
hipoxemia, marcadores de pH sanguíneo bajo y secuestro de
líquidos.
PANCREATITIS LEVE
- No hay falla de órganos.
- No hay complicaciones sistémicas o locales.
PANCREATITIS MODERADAMENTE SEVERA
- Presenta falla de órganos que se resuelve en
menos de 48 horas.
- Presenta complicaciones locales o sistémicas.
PANCREATITIS SEVERA
- Presenta falla de órganos persistente
o Fallo de un órgano
o Falla multiorgánica
Según los resultados que demuestren los criterios
de Ranson, nos indicarán la gravedad de la
pancreatitis. Si luego del análisis se tiene de 1 a
3 criterios positivos, significa que existe un riesgo
menor de padecer pancreatitis severa; pero si
los resultados presentan más de 3 criterios se
demuestra un alto riesgo de padecer pancreatitis
severa (16,17).
4.2.3. Apache II
El sistema APACHE II es de uso frecuente en las
unidades de cuidados intensivos, y su aplicación al
ingreso o dentro de las primeras 48 horas permite
diferenciar la gravedad de la pancreatitis. Incluso
su uso en cualquier momento de la evolución
es indicador del progreso o deterioro de la
pancreatitis (14,16).
A comparación con la escala de Ranson,
es reconocida actualmente como la más
recomendada por su mayor precisión dentro de las
24 horas, pero presenta demasiadas limitaciones
en cuanto a parámetros por evaluar, por lo que no
es utilizada en emergencia (18).
4.2.4. Bisap
La escala de BISAP es una herramienta clínica
que ayuda a predecir la gravedad y el riesgo de
Al Ingreso
Edad > 55 años
Glicemia > 200 mg/dL
Leucocitos > 16.000/mm 3
LDH > 350 UI/L
TGO > 250 UI/L
A las 48 horas
Hematocrito > 10%
BUN > 5 mg/dL
PaO2 < 60 mmHg
Calcio < 8 mg/dL
Marcadores pH Disminuidos
Secuestro de líquidos > 6 L
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ACTUALIZACIÓN EN EL MANEJO DE LA PANCREATITIS
AGUDA: DIAGNÓSTICO, ESTRATIFICACIÓN Y TRATAMIENTO
Tabla 4: Criterios del score de BISAP.
Nota: Se clasifica en una escala de 0 a 5 puntos, donde se determina
un pronóstico grave cuando el resultado es mayor o igual a 3, o, por
el contrario, un pronóstico leve cuando es menor a 3.
mortalidad en pacientes que padecen pancreatitis
aguda, especialmente en las primeras 24 horas de
ingreso (19).
Esta herramienta se basa en datos clínicos, de
laboratorio y de imagen obtenidos por rutina que
se evidencian en la Tabla 4.
4.3. Tratamiento
4.3.1. Fluidos
Para la hidratación, varias guías y trabajos de
investigación recomiendan el uso de cristaloides
en especial el Lactato Ringer, ya que se evidenció
que reduce los niveles de proteína C reactiva
(PCR) y de respuesta sistémica inflamatoria
(SIRS). Sin embargo, aún se encuentra en estudio,
como el ensayo de WATERLAND (solución salina
normal versus solución de Ringer lactato para
la reanimación de la pancreatitis aguda), en el
cual se evalúa el tipo de líquido adecuado para
PA (20).
Estudios recientes recomiendan una reanimación
moderada, un bolo de 10 ml/kg, seguido de 1,5 ml/
kg/h en gran parte de los pacientes, por lo que se
recomienda que el total de líquidos administrados
en 24 horas oscile entre 2500 – 4000 ml. Sin
embargo, se debe individualizar según la edad y
comorbilidades (20,21).
No se recomienda una hidratación agresiva
debido al aumento de efectos adversos como
infecciones, insuficiencia renal, falla respiratoria
aguda; también se debe tener en cuenta que la
hidratación inadecuada no es oportuna (21,22).
Para asegurarse de que la reanimación con líquidos
es adecuada hay que vigilar ciertos objetivos
clínicos como son frecuencia cardíaca menor a 120
Score BISAP
1. BUN > 25 mg/dl
2. Deterioro del estado mental (Escala de coma de Glasgow)
3. SIRS: definido como 2 o más de los siguientes puntos:
Temperatura < 36° o > 38°
Frecuencia respiratoria > 20 rpm o PaCO2 < 32 mmHg
Frecuencia cardiaca > 90 lpm
Leucocitos < 4.000 > 12.000 cel/mm3 o abastonados > 10%
4. Edad > 60 años
5. Efusión pleural
/min, presión arterial media entre 65 y 85 mmHg,
diuresis mayor a 0,5 ml/kg/h y bioquímicos como
urea, hematocrito, lactato y creatinina (20).
4.3.2. Analgesia
El dolor en la PA es el síntoma más importante
y por el cual el paciente acude a una casa de
salud, por lo tanto, una analgesia adecuada es
primordial; el manejo que se realiza comúnmente
es la escala de la OMS que inicia con fármacos
antiinflamatorios no esteroides, seguido de
opioides débiles y por último opioides fuertes.
Sin embargo, no hay un conceso definitivo del
analgésico de elección(23).
Los AINES que se usan con mayor frecuencia
para el dolor agudo son diclofenaco y ketorolaco,
pero tienen un límite de efectividad analgésica,
diclofenaco 150 mg/día y ketorolaco 90 mg/día.
Todo lo contrario, a los opioides, ya que estos no
tienen un límite analgésico, lo cual es su principal
ventaja, entre los cuales destacan la morfina,
meperidina, buprenorfina, tramadol (22,24). En
un ensayo aleatorizado doble ciego comparó el
diclofenaco y la buprenorfina y demostró que la
buprenorfina parece ser más eficaz e igualmente
segura para el tratamiento del dolor en la PA.
Sin embargo, en un metaanálisis realizado
recientemente indican que tanto los AINES como
opioides son eficaces para tratar el dolor de la PA,
pero existe una escasez de datos y ensayos clínicos
(20,23).
4.3.3. Nutrición
Las personas que presentan PA tienen un riesgo
nutricional de moderado a alto, por lo tanto,
actualmente se recomienda alimentación oral
temprana tan pronto como sea tolerable, con una
dieta baja en grasa, ya que este enfoque disminuye
el tiempo de hospitalización. En la evidencia actual
manifiestan que la nutrición enteral temprana
(NET) es beneficiosa debido a que protege la
mucosa intestinal, disminuye la translocación
bacteriana del intestino, de tal manera que se
reduce el riesgo de sobreinfección (20,22).
En varios ECA se comparó la NE con la nutrición
parenteral, donde dio como resultado que la
NE disminuye complicaciones infecciosas, falla
multiorgánica y la mortalidad. La vía de la NE puede
ser nasogástrica, nasoduodenal o nasoyeyunal
porque todas son seguras y bien toleradas. Sin
embargo, en caso de una intolerancia digestiva
debido al vaciamiento gástrico retardado y a
la obstrucción de la salida gástrica, se prefiere
82Maritza Verónica Carrillo Sañay, et al.Vol. 16 Número 2 2025
la sonda nasoyeyunal. La Sociedad Europea
de Nutrición Clínica y Metabolismo (ESPEN),
recomienda el inicio temprano de la alimentación
oral en casos de PA siempre y cuando sea tolerable
por el paciente, con un requerimiento energético
inicial de 15-20 kcal/kg/día y un requerimiento
proteico de 1,2-1,5 g/kg/día. En la actualidad el
uso de NPT se lo realiza a pacientes que no toleran
la NE (20,25).
4.3.4. Antibióticos
La evidencia actual demostró que los antibióticos
preventivos en pacientes con PA no favorecen una
disminución en la mortalidad o morbilidad, por lo
que no se recomiendan MA (26).
Los antibióticos están indicados solo cuando se
confirme o exista una fuerte sospecha de una
PA sobreinfectada o una necrosis pancreática
infectada, para lo cual se recomienda antibioterapia
empírica como piperacilina/tazobactam,
ciprofloxacino, metronidazol y carbapenémicos. Se
debe realizar una punción de las áreas necróticas
pancreáticas, para obtener el material para cultivo
y tinción de gran de tal manera que se pueda elegir
el antibiótico apropiado (23,26).
4.4. Tratamiento basado en intervenciones
Actualmente la evidencia científica recomienda que
el manejo de pancreatitis aguda sea conservador,
escalonado y en lo posible mínimamente invasivo,
enfocándose en la reanimación con líquidos,
control de dolor, nutrición enteral temprana y el
uso de antibióticos únicamente en casos donde
exista infección (20).
Las intervenciones quirúrgicas abiertas se reservan
para los casos donde se presenten complicaciones,
ya sea un absceso o pseudoquiste pancreático,
entre otras. Por lo tanto, la colangiopancretografía
retrógrada y colecistectomía laparoscópica son las
estrategias de intervención, ya que son técnicas
mínimamente invasivas, lo cual las asocia a una
menor morbimortalidad y un mejor desenlace
clínico (27).
4.4.1. Colangiopancreatografía Retrógrada
(CPRE)
Es una combinación entre radioscopia y
endoscopia, lo que facilita identificar cálculos,
tumores, estenosis. Es una técnica mínimamente
invasiva que brinda un manejo a enfermedades
biliares y pancreáticas. La CPRE tiene múltiples
usos, como: colocación de stent a nivel biliar o
pancreático, dilatar vía biliar, esfínterotomía biliar
(27).
La CPRE presenta una tasa de complicaciones
del 1 al 5% de los casos. Según las guías de la
American Society for Gastrointestinal Endoscopy
(2010), su uso debe reservarse para pacientes con
coledocolitiasis confirmada o con alta probabilidad,
debido al riesgo de eventos adversos como:
colangitis, sangrado, colecistitis, pancreatitis,
perforaciones y complicaciones cardiovasculares.
Técnicas como el pre-corte pueden provocar
hemorragia en la ampolla de Vater, y maniobras
como la dilatación del colédoco o la litotricia
mecánica aumentan el riesgo de pancreatitis post-
CPRE, considerada una de las complicaciones más
frecuentes y graves (28).
4.4.2. Colecistectomía
Procedimiento quirúrgico para extirpar la vesícula
biliar presenta 2 modalidades: laparoscópica en
el 90% de los casos o un abordaje abierto en el
10%; cuando es un abordaje laparoscópico es
beneficioso ya que presenta menor mortalidad,
una restitución temprana de la función intestinal,
menor dolor, tiempo de recuperación y estadía
en el hospital. Se indica en colelitiasis y sus
complicaciones (colecistitis aguda o crónica,
coledocolitiasis y pancreatitis aguda) (29).
Es temprana cuando se realiza en los primeros
7 días iniciado el cuadro y tardía cuando han
pasado de 2-3 meses. El tratamiento depende
de la gravedad, pero la laparoscopia es la mejor
opción; en casos leves se indica colecistectomía
temprana por laparoscopia, en casos moderados
es igual que en los casos leves, pero tomando en
cuenta la inflamación, si es severa se drena y se
aplaza la cirugía (29). En casos graves primero se
estabiliza al paciente, se trata la falla orgánica y se
controla la inflamación; la cirugía se realiza cuando
el estado general mejore (30).
4.4.3. Manejo quirúrgico de las complicaciones
La pancreatitis aguda es un proceso leve en el 80%
de los casos, ocasiona una disfunción orgánica
mínima y con adecuado tratamiento se da una
buena recuperación; a pesar de que los casos
graves no son frecuentes, estos pueden causar
una insuficiencia orgánica y complicaciones que
incluso se menciona que 1/3 de pacientes (25).
Las principales complicaciones son:
Necrosis pancreática: Afectación del
parénquima pancreático, el 20% de los
83p. 75-86
V
o
l
.
16 Número 2 2025
ACTUALIZACIÓN EN EL MANEJO DE LA PANCREATITIS
AGUDA: DIAGNÓSTICO, ESTRATIFICACIÓN Y TRATAMIENTO
En pacientes adultos con PA, la evidencia actual
expone que para realizar un adecuado manejo, se
necesita de la integración ordenada y coordinada
tanto de métodos diagnósticos oportunos,
herramientas de estratificación, en conjunto con
estrategias terapéuticas basadas en reanimación
hídrica moderada, control y manejo efectivo del
dolor, inicio temprano de la nutrición enteral, uso de
antibióticos en casos específicos como pancreatitis
necrosante o casos con sospecha de sobreinfección,
e intervenciones mínimamente invasivas las cuales
serán seleccionadas según sea el caso; además,
la identificación temprana del cuadro mediante
estudios de imagen y marcadores específicos en
conjunto con la valoración del riesgo optimiza la
toma de decisiones y permite reducir el riesgo
de complicaciones. Es decir, el disponer de esta
información actualizada, resumida y accesible es
esencial ya que permite actuar rápido y de forma
precisa y fundamentada, lo que certifica la seguridad
del paciente y contribuye a disminuir la mortalidad
y eventos desfavorables asociados a esta patología.
5. Conclusiones
No existen conflictos de interés por parte de los
autores.
Todos los puntos de vista expresados en el presente
documento son de entera responsabilidad de
los autores, excluyendo a la Escuela Superior
Politécnica de Chimborazo y a la Escuela de
Medicina.
Al ser un artículo de revisión, no cuenta con
fuentes de financiamiento, ya que los únicos
medios utilizados fueron la selección y búsqueda
en revisiones de fuentes bibliográficas y el apoyo
de cada integrante del equipo.
1. Szatmary P, Grammatikopoulos T, Cai W,
Huang W, Mukherjee R, Halloran C, et al.
Acute Pancreatitis: Diagnosis and Treatment.
Drugs [Internet]. 2022 Aug 1 [cited 2025 May
6. Declaración de conflicto de interés
7. Limitación de responsabilidad
8. Fuentes de apoyo
8. Referencias Bibliográficas
pacientes presentan necrosis; se debe
distinguir si es una necrosis estéril o infectada,
ya que la estéril puede ser tratada de forma
no quirúrgica pero la infectada es cirugía
inmediata. En el caso de necrosis estéril se
trata con antibióticos, pero si está infectada
se realiza necrosectomía (31).
Absceso pancreático: colección de pus
circunscrita al páncreas, no suele presentar
necrosis; secundaria a una infección secundaria
de una zona necrótica, presenta baja
mortalidad. Se realiza un drenaje percutáneo,
quirúrgico o endoscópico. El drenaje
percutáneo fue un éxito en el 78-86% de los
casos, pero si no funciona, se realiza un drenaje
quirúrgico (31).
Pseudoquiste pancreático: colección de líquido
pancreático rodeada por tejido fibroso; suele
ser asintomática o no presenta síntomas
específicos; pero en ocasiones presenta dolor
abdominal, anorexia, ictericia o se palpa la
masa; el tratamiento es el uso de octreótido
que disminuye la secreción pancreática, pero
es una opción que aún se mantiene en estudio
(7).
Para el tratamiento se recomienda realizar drenajes
y utilizar un abordaje percutáneo, quirúrgico
o endoscópico, pero el recomendado es el
endoscópico; en el drenaje quirúrgico se comunica
al pseudoquiste con el estómago o intestino
delgado; se usa solo si la percutánea o endoscópica
no funcionó; el drenaje percutáneo es un drenaje
externo y se coloca un catéter que se conecta a una
bolsa; el drenaje endoscópico está contraindicado
si se sospechas de pseudoaneurisma pancreático
o necrosis organizada (7,31).
Los 30 artículos revisados han contribuido para
poder determinar las terapias de tratamiento
mínimas invasivas, como la CPRE y el drenaje
percutáneo, las cuales son de primera elección, en
dependencia del estado del paciente. Al hacer una
revisión de estos artículos se ha podido observar
que las escalas Atlanta y Marshall predicen
de manera precisa la morbimortalidad de los
pacientes y los exámenes de imagen como la TAC
y RMN, son útiles para el diagnóstico temprano y
estratificación de la severidad. La reanimación con
líquidos temprana, junto con la nutrición enteral
precoz, se asocia a menores tasas de mortalidad y
complicaciones infecciosas. Finalmente, el uso de
antibióticos es exclusivo en casos de pancreatitis
necrotizante o una sobreinfección.
84Maritza Verónica Carrillo Sañay, et al.Vol. 16 Número 2 2025
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