
122Gabriela Vaca, et al.Vol. 17 Número 1 2026
RESUMEN
ABSTRACT
Zellweger Syndrome: The Protagonist of Peroxisomal Disorders
SÍNDROME DE ZELLWEGER: EL PROTAGONISTA DE LOS DESÓRDENES
PEROXISOMALES
(1) Carrera de Odontología, Facultad de Ciencias Médicas, Universidad Regional Autónoma de los Andes (UNIANDES), Km 1 1/5 vía a baños, código postal 180166, Ambato, Ecuador.
(2) Carrera de Medicina, Facultad de Salud Pública, Escuela Superior Politécnica de Chimborazo, Panamericana Sur Km 1.5, código postal 060106, Riobamba, Ecuador.
Autor de correspondencia:
Irvin Tubon, Ecuador, E-mail: irvin.tubon@espoch.edu.ec Tel: 0997592473
Introducción: LEl Síndrome de Zellweger (SZ) es un trastorno genético raro que afecta la biogénesis de los peroxisomas. Su incidencia es de
1 en 50,000 a 100,000 nacimientos mundialmente, sus efectos incluyen disfunción hepática y daño neurológico severo. Objetivo: Analizar
las manifestaciones clínicas, el diagnóstico y los tratamientos actuales del SZ, basándose en estudios recientes. Métodos: Búsqueda en
las bases de datos PubMed, ScienceDirect y DynaMed con un total de 416 artículos identificados inicialmente. Tras aplicar los criterios de
inclusión y exclusión, se seleccionaron 30 estudios relevantes para la redacción de esta revisión. Resultados: La fisiopatología del SZ se
relaciona con la acumulación de ácidos grasos de cadena muy larga, factor que provoca daño en la membrana neuronal y desmielinización,
además de daños renales, e hígado. Los pacientes con SZ se clasifican en tres estratos: neonatal-infantil, infantil y adolescente-adulto.
El SZ muestra una gama de manifestaciones clínicas que cambian según la edad: ictericia y defectos faciales en neonatos; desfase en el
desarrollo y pérdida auditiva en la infancia; finalmente señales avanzadas en adultos. El diagnóstico se enfoca en la identificación del
diagnóstico clínico y en análisis genético de mutaciones en genes PEX. Proteínas que resultan fundamentales para la formación y función
de los peroxisomas. Actualmente no existe remisión completa, pero tratamientos como el ácido docosahexaenoico y el ácido cólico han
mostrado mejorar síntomas. Conclusión: La investigación continua es esencial para el conocimiento del síndrome con el objetivo de
mejorar el diagnóstico y tratamiento sintomático.
Palabras claves: Etiología, genética, patología, proteína PEX, peroxisomas, síndrome de Zellweger (SZ).
Introduction: Zellweger syndrome (ZS) is a rare genetic disorder that affects peroxisome biogenesis. Its incidence is 1 in 50,000 to 100,000
births worldwide; its effects include liver dysfunction and severe neurological damage. Objective: To analyze the clinical manifestations,
diagnosis, and contemporary treatments of ZS based on recent studies. Methods: A search of PubMed, ScienceDirect and DynaMed
databases was preformed, yielding and total of 416 articles initially identified. After applying inclusion and exclusion criteria, 30 relevant
studies were selected for this review. Results: The pathophysiology of ZS is related to the accumulation of very long-chain fatty acids, a
factor that causes neuronal membrane injury, demyelination, and renal and hepatic damage. Patients with ZS are classified into three
categories: neonatal-infant, infant and adolescent-adult. ZS presents with a spectrum of clinical manifestations that vary according to
age: jaundice and facial abnormalities in neonates; developmental delay and hearing loss in infancy; and progressive symptoms in adults.
Diagnosis is use as a basis clinical identification and genetic analysis of mutations in PEX genes. PEX proteins are crucial for biogenesis and
function of peroxisomes, which underlines the importance of identifying genetic alterations. Currently, there is no cure, but treatments
such a docosahexaenoic acid cholic acid have shown improvement of symptoms. Conclusions: Further research is essential to our
understanding of the syndrome, with a view to improving diagnosis and symptomatic treatment.
Keywords: Etiology, genetics, pathology, PEX protein, peroxisomes, Zellweger syndrome (SZ).
ARTÍCULO DE REVISIÓN Historial del artículo: Recibido: 11/11/2025 · Aceptado: 27/06/2026 · Publicado: 25-07-2026
https://cssn.espoch.edu.ec
iD
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Gabriela Vaca ⁽¹⁾
Paula Antonella De la Cruz Cruz ⁽²⁾
Pinza Lozano Camilo Eduardo ⁽²⁾ Evelyn Salomé Tello Verdezoto ⁽²⁾
Irvin Tubon ⁽²⁾ *
ua.gabrielavaca@uniandes.edu.ec
paula.delacruz@espoch.edu.ec
camilo.pinza@espoch.edu.ec evelyn.tello@espoch.edu.ec
Irvin.tubon@espoch.edu.ec
DOI: https://doi.org/10.47187/cssn.Vol17.Iss1.507

123p. 122-130
SÍNDROME DE ZELLWEGER: EL PROTAGONISTA DE LOS
DESÓRDENES PEROXISOMALESVol. 17 Número 1 2026
El síndrome de Zellweger (SZ), llamado desde
ahora en adelante SZ, forma parte de un grupo
heterogéneo de trastornos genéticos autosómicos
recesivos. Trastornos caracterizados por una
alteración en la biogénesis de los peroxisomas,
que corresponden a orgánulos encargados de
la metabolización de ácidos grasos y peróxido
de hidrógeno. Este trastorno tiene su origen en
mutaciones en genes PEX, responsables de la
formación de peroxisomas (1).
La incidencia global se estima entre 1 caso
por cada 50.000 a 100.000 nacidos vivos, con
diferenciaciones geográficas que proponen la
influencia de factores genéticos o ambientales. Un
desafío central del SZ es su diagnóstico temprano,
debido a la heterogeneidad de los síntomas, que
van desde disfunción hepática hasta anomalías
faciales. Esto dificulta la identificación precisa
en etapas iniciales, afectando negativamente la
calidad de vida de los pacientes (2).
Aunque no existe un tratamiento curativo se están
investigando terapias paliativas como el ácido
docosahexaenoico (DHA), el aceite de Lorenzo
(trioleato de glicerol y trierucato de glicerol), el alcohol
batílico y el ácido cólico (AC). Asimismo, el creciente
desarrollo de investigación y técnicas génicas
proveen nuevas perspectivas para perfeccionar el
diagnóstico y examinar terapias más específicas (3).
De este modo, la actual revisión sobre el SZ tiene
como objetivo generar conocimiento relevante,
capacitando a los profesionales de la salud en
una detección más eficaz, hecho que facilitará
intervenciones tempranas y efectivas.
Esta investigación se realizó como una revisión
narrativa con síntesis cualitativa. El proceso de
búsqueda y selección de la información se lo
realizó conforme a los lineamientos PRISMA 2020
(4), garantizando transparencia y minimizando
sesgos (tabla 1). El análisis de los datos fue
cualitativo, centrado en la evidencia disponible
sobre el síndrome de Zellweger.
A partir de los criterios de inclusión y exclusión
aplicados, se identificaron importantes patrones
clínicos, genéticos, bioquímicos y pronósticos
en los trastornos del espectro de Zellweger y
reveló una notable heterogeneidad fenotípica
claramente relacionada con el tipo de mutación
en los genes PEX, la edad de aparición y la
magnitud de las modificaciones metabólicas
peroxisomales. Estudios relacionados han indicado
de manera consistente que las mutaciones en
PEX1, PEX6 y PEX26 son las variantes genéticas
más comunes observadas, y sus concentraciones
están asociadas con niveles más altos de ácidos
grasos de cadena muy larga (VLCFA), ácido
fitánico, pristano y ácidos biliares intermedios;
asociados con las características clínicas distintivas
1. Introducción
2. Metodos
Tabla 1: Parámetros de metodología PRISMA.
Figura 1: Esquema de filtrado y selección de artículos.
Selección Ítem
Criterios de
elegibilidad Criterios de inclusión y exclusión
Fuentes de
información Pub Med, Science Direct y DynaMed.
Cadenas de
búsqueda (Zellweger syndrome) AND (Definition)
(Zellweger syndrome) AND (Genes) OR (PEX)
(Zellweger syndrome) AND (Etiology OR Etiological)
(Zellweger syndrome) AND (Epidemiology OR Epide-
miological)
(Zellweger syndrome) AND (Diagnosis or Diagnostic)
AND (Treatment)
(Zellweger syndrome) AND (Peroxisome) OR (disor-
der)
(Zellweger Spectrum Disorder) AND (Symptoms)
(Zellweger) AND (diagnostic) OR (protocolo) AND
(tratamiento) AND (Zellweger)
3. Resultados

124Gabriela Vaca, et al.Vol. 17 Número 1 2026
como lo son: hipotonía neonatal, convulsiones,
disfunción hepática, cambios neurosensoriales
y anomalías estructurales cerebrales. Que a su
vez reflejan el efecto sistémico de la disfunción
peroxisomal y explican la alta tasa de mortalidad
que se observa en los casos de mayor edad; en
conjunto, estos hallazgos refuerzan la importancia
de un enfoque diagnóstico integral que tenga en
cuenta las necesidades clínicas, los biomarcadores
bioquímicos y tratamientos avanzados, así como las
decisiones terapéuticas tempranas que se centran
en el tratamiento sintomático y metabólico.
A partir de estos hallazgos, a continuación,
se desarrolla la discusión teórica y clínica del
síndrome, abordando de manera estructurada su
definición, etiología, epidemiología, fisiopatología,
manifestaciones clínicas, diagnóstico y
tratamiento.
Definición
Los trastornos del espectro de Zellweger son
un grupo diverso de enfermedades genéticas
autosómicas recesivas, caracterizadas por anomalías
en la biogénesis de los peroxisomas (4). Este espectro
incluye fenotipos que varían en severidad, desde
formas graves como el SZ hasta presentaciones
más leves como la adrenoleucodistrofia neonatal
y la enfermedad de Refsum infantil. Todos estos
trastornos comparten defectos en los genes PEX,
responsables de la formación y funcionalidad de
los peroxisomas, esenciales para diversas vías
metabólicas críticas (2)
El SZ, conocido también como síndrome cerebro-
hepato-renal, es la categoría principal de los
trastornos de la biogénesis de los peroxisomas.
Al momento de existir una deficiencia en el
funcionamiento de los peroxisomas, los ácidos
grasos y el peróxido de hidrógeno se acumulan
en el organismo generando los síntomas
característicos asociados a esta patología (5).
Etiología
El SZ se origina a partir de mutaciones en las
peroxinas codificadas por los genes PEX (7). Existen
alrededor de 30 genes PEX distintos, cada uno
encargado de codificar diferentes peroxinas. Se
ha observado que mutaciones en al menos 13 de
estos genes están asociadas con desórdenes de la
biogénesis de peroxisomas.
4. Discusión
El defecto en el ensamblaje de estas
peroxinas anula las funciones metabólicas
de los peroxisomas, causando así anomalías
bioquímicas características (11). Los hallazgos han
proporcionado una comprensión profunda de la
base genética del SZ, priorizando la diversidad de
genes involucrados en la patogénesis, hecho que
contribuye a investigaciones y terapias orientadas
en el abordaje de este trastorno peroxisomal.
Epidemiología
El SZ se manifiesta comúnmente en la primera
infancia donde afecta a 1 de cada 50000 o 100000
nacidos vivos con un índice de mortalidad del
70%. Aunque esta cifra puede variar en distintas
regiones geográficas. En particular se observa una
incidencia más elevada en la región de Quebec
(Canadá), alcanzando 1 en 12,000 nacidos
vivos, mientras que en Japón la prevalencia es
considerablemente más baja, con 1 en 500,000.
Estas variaciones regionales sugieren posibles
factores genéticos o ambientales que podrían
influir en la aparición del trastorno (2).
Fisiopatología
Los peroxisomas desempeñan un papel crucial en
la β-oxidación de VLCFA (de 22 o más carbonos),
facilitando la generación del ácido DHA, un ácido graso
poliinsaturado esencial para la salud cerebral (12).
Los pacientes con la presentación clásica muestran
niveles plasmáticos elevados de VLCFA, ácido
pipecólico e intermediarios de ácidos biliares
C27 junto con eterfosfolípidos eritrocitarios
disminuidos (plasmalógenos) (13). También, se
denota un aumento en los ácidos grasos C26 y
C22 en diversos tejidos como plasma, fibroblastos
y amniocitos. Además, se evidencia cantidades
elevadas de ácido fitánico y ácido pristánico en el
suero, junto con altos niveles de ácido pipemídico
sérico. La mayor concentración total de ácidos
biliares sugiere un defecto en las vías metabólicas
anabólicas peroxisomales, mismas que incluyen
la síntesis de fosfolípidos de éter, ácidos biliares,
entre otros (14).
Por otra parte, la disminución en la biosíntesis de
esteroides y la acumulación de VLCFA en las células
de la glándula suprarrenal resultan en niveles bajos
de adrenocorticotrópica (ACTH) y otras hormonas
esteroides. La disminución en la degradación
del peróxido de hidrógeno, combinada con la
acumulación anormal de VLCFA, desencadena
daño en la membrana neuronal y desmielinización.
Por ende, el trastorno se manifiesta en notables

125p. 122-130
SÍNDROME DE ZELLWEGER: EL PROTAGONISTA DE LOS
DESÓRDENES PEROXISOMALESVol. 17 Número 1 2026
anomalías, que afectan principalmente el riñón,
hígado y cerebro que se define como "síndrome
cerebro-hepatorrenal"(15)
La comprensión detallada de la fisiopatología del
SZ es esencial para abordar sus manifestaciones
clínicas y desarrollar estrategias terapéuticas más
específicas (16).
Manifestaciones Clínicas
Las principales características clínicas consideradas
en esta patología abarcan: disfunción visual
y hepática, la insuficiencia suprarrenal y las
manifestaciones neurológicas que incluyen
neuropatía periférica, mielopatía y alteraciones
progresivas en la sustancia blanca. Además, la
severidad de la enfermedad varía, desde pacientes
con discapacidades leves en la visión y audición,
pero capaces de llevar a cabo una educación
convencional, hasta aquellos que requieren
asistencia completa de terceros para su cuidado (3).
El fenotipo clínico de los pacientes con SZ también
se caracteriza por una disfunción severa del
sistema nervioso y dismorfia facial. Al momento
del nacimiento, los síntomas predominantes
incluyen debilidad extrema e hipotonía. Entre
las anomalías craneofaciales más comunes se
encuentran fontanelas amplias, frente prominente,
epicanto y malformaciones en las orejas (17)
Por otra parte, los pacientes con SZ se pueden
dividir en tres grupos según la edad de
presentación de la patología: neonatal-infantil,
infantil y adolescente-adulta (tardía).
• Presentación Neonatal-Infantil: Los pacientes
de este grupo suelen mostrar disfunción
hepática e hipotonía profunda, lo que
resulta en ictericia prolongada y dificultades
en la alimentación. Las crisis epilépticas son
comunes en estos pacientes, quienes también
presentan rasgos dismórficos característicos,
siendo los faciales los más evidentes.
La sordera neurosensorial y anomalías
oculares, como retinopatía, cataratas y
glaucoma, son típicas, aunque no siempre
son reconocidas en la presentación inicial.
La resonancia magnética cerebral denota,
disminución generalizada del volumen de
sustancia blanca, retraso en la mielinización,
dilatación ventricular bilateral y quistes
germinolíticos. Se pueden observar puntos
calcificados (condrodisplasia punctata),
especialmente en las rodillas y las caderas.
La presentación durante el neonato-infantil
se asemeja a lo inicialmente descrito como
SZ clásico. El pronóstico es poco favorable y
la supervivencia no supera el primer año de
vida (18).
• Presentación Infantil: Estos pacientes
exhiben una sintomatología más diversa
en comparación con aquellos con SZ en
la presentación neonatal-infantil. En el
ámbito de la clínica ambulatoria, se ha
identificado un retraso en el desarrollo.
Las alteraciones oculares, como la retinitis
pigmentosa, cataratas y glaucoma, suelen
derivar en ceguera precoz y visión en
túnel. Además de observa hepatomegalia
y disfunción hepática caracterizada por
coagulopatía, niveles altos de transaminasas y
antecedentes de hiperbilirrubinemia. Algunos
casos han registrado episodios epilépticos
en los pacientes. Las características
dismórficas craneofaciales son menos
notorias que en el grupo neonatal-infantil.
Asimismo, suele desarrollarse insuficiencia
suprarrenal y cálculos renales de oxalato
de calcio. La leucodistrofia progresiva de
inicio temprano conduce a la pérdida de
habilidades adquiridas. La desmielinización
afecta el cerebro, el mesencéfalo y el
cerebelo. Este padecimiento progresivo se
asemeja a lo originalmente descrito como
adrenoleucodistrofia neonatal. En cuanto al
pronóstico, el mismo depende de los sistemas
de órganos afectados, esencialmente en el
hígado, y de la desmielinización progresiva,
disminuyendo la esperanza de vida con la
mayoría de los pacientes falleciendo antes
de la adolescencia (3).
• Presentación Adolescente-Adulto: Este
grupo presenta síntomas menos severos,
permitiendo el diagnóstico en la infancia
tardía o incluso en la edad adulta. Las
anomalías oculares y la pérdida de
audición neurosensorial son consistentes,
mientras que las características faciales
pueden estar presentes o ausentes. El
retraso en el desarrollo varía y algunos
pacientes mantienen inteligencia normal. La
insuficiencia suprarrenal primaria es común,
pero a menudo subdiagnosticada. Además
del retraso, pueden manifestarse anomalías
neurológicas como neuropatía periférica,
ataxia cerebelosa y signos del tracto
piramidal. El curso clínico es progresivo,
aunque puede permanecer estable durante
muchos años. Los trastornos del Sistema
Nervioso Central son usualmente comunes,

126Gabriela Vaca, et al.Vol. 17 Número 1 2026
aunque la resonancia magnética puede ser
normal en algunos casos.
Aunque las designaciones enumeradas
anteriormente pueden ser útiles al evaluar
individuos no diagnosticados, también es
importante distinguir las manifestaciones clínicas
de este síndrome en SZ "grave" e "intermedia/más
leve". Por la amplitud del espectro fenotípico, los
individuos con esta patología llegan a la atención
clínica en el neonatal o después en la niñez. En
ocasiones, la sutileza de los síntomas retrasa el
diagnóstico hasta la edad adulta (18)
Diagnóstico
El diagnóstico suele revelarse mediante el
hallazgo de un aumento del ácido fitánico y la
secuenciación del genoma completo del gen PEX
junto con la presentación clínica clásica en el
paciente (19). Asimismo, implica la identificación
de las características clínicas y la confirmación de
niveles elevados de VLCFA en sangre durante el
cribado neonatal (23).
En la fase subsiguiente de la evaluación, se
desarrollan pruebas bioquímicas que buscan
niveles elevados de ácido fitánico y/o pristánico
, ácido pipecólico y VLCFA, intermediarios de
ácidos biliares, así como reducidos niveles de
plasmalógenos en glóbulos rojos. Es crucial
destacar que los pacientes con formas leves de
esta enfermedad pueden presentar resultados
bioquímicos dentro de los rangos normales, en
este contexto, el asesoramiento genético y el
diagnóstico prenatal desempeñan un papel crucial
(1).
• Primera Etapa : Para determinar el diagnóstico
del trastorno es de suma importancia
considerar las manifestaciones clínicas que
surgen a raíz de la patología. Por ejemplo,
en diversas situaciones la epilepsia emerge
como una manifestación clínica común en
pacientes con enfermedades peroxisomales,
y en casos de formas farmacorresistentes,
la implementación de una dieta cetogénica
es una opción terapéutica (20). Otro criterio
clínico significativo en pacientes con
disfunción de una sola enzima o biogénesis
peroxisomal es el deterioro de la función
hepática. Sin embargo, es importante
destacar que el análisis de los niveles de
VLCFA en pacientes con insuficiencia hepática
de origen no peroxisomal puede generar
resultados falsos positivos (21)
• Segunda etapa: Identificar los biomarcadores
representa comúnmente la siguiente etapa
preferida en el procedimiento diagnóstico
después de la sospecha clínica, y ha
demostrado ser altamente exitosa a lo largo
del tiempo. Estos biomarcadores específicos
de las enfermedades peroxisomales engloban
los siguientes metabolitos:
• Ácidos grasos de cadena muy larga
• Ácido fitánico
• Ácido pristánico
• Ácido dihidroxicolestanoico (DHCA) y ácido
trihidroxicolestanoico (THCA)
• Ácido pipecólico
• Ácido docosahexaenoico
• Plasmalógenos eritrocitarios.
• Identificación de compuestos designados
como biomarcadores bioquímicos (22).
La aplicación de técnicas de análisis genético
avanzadas, tales como la secuenciación del exoma
completo (WES), la secuenciación del genoma
completo (WGS) o la tecnología de secuenciación
de próxima generación (NGS) (24), evidencia que
la integración de pruebas moleculares en un
algoritmo diagnóstico de enfermedades raras
conlleva una mejora tanto en la precisión como
en la velocidad del proceso diagnóstico (20).
Utilidad y Limitaciones de las Pruebas
Moleculares en el Espectro Zellweger
Las pruebas moleculares se han consolidado como
una herramienta fundamental para confirmar
el diagnóstico definitivo de los Trastornos
del Espectro de Zellweger, especialmente del
Síndrome de Zellweger, ya que identifican el
defecto genético específico entre los 13 o 14
genes PEX conocidos; su utilidad principal se
halla en la capacidad de establecer el diagnóstico
en pacientes con fenotipos no distintivos o en
aquellos donde los ensayos bioquímicos de
cribado en fluidos corporales resultan normales
o equívocos (1,2). Además, la secuenciación
de nueva generación (NGS) ha permitido una
expansión fenotípica, identificando casos de SZ en
pacientes que presentan cuadros atípicos como
ataxia cerebelosa, neuropatía periférica o incluso
intelecto normal, que anteriormente no se habrían
clasificado como trastornos peroxisomales(3).
Desde una perspectiva clínica, la identificación
de mutaciones específicas posee un alto valor
pronóstico, ya que existe una correlación general
entre el genotipo y la gravedad del fenotipo(1).
Por ejemplo, las variantes nulas (clase II), como

127p. 122-130
SÍNDROME DE ZELLWEGER: EL PROTAGONISTA DE LOS
DESÓRDENES PEROXISOMALESVol. 17 Número 1 2026
5. Conclusiones
las deleciones grandes o mutaciones sin sentido,
suelen asociarse con una pérdida total de la
función peroxisomal y el fenotipo severo de
Zellweger, mientras que las variantes de sentido
erróneo (missense o clase I) suelen predecir cursos
clínicos más leves o intermedios(5). De igual
manera, las pruebas moleculares son esenciales
para el asesoramiento genético, permitiendo la
identificación de portadores asintomáticos, el
diagnóstico prenatal y el diagnóstico genético
preimplantacional en familias con mutaciones
previamente identificadas(6). Asimismo, los
paneles multigenéticos amplios son cruciales
para realizar un diagnóstico diferencial preciso,
distinguiendo los SZ de deficiencias de una sola
enzima (como ACOX1 o DBP) que presentan
características clínicas casi idénticas(1,2).
A pesar de su potencia, las pruebas moleculares
presentan limitaciones significativas, comenzando
con la interpretación de las Variantes de
Significado Incierto (VUS), cuya identificación
por sí sola no permite confirmar ni descartar la
enfermedad, es imperativo realizar una correlación
con estudios bioquímicos como la medición de
VLCFA o plasmalógenos y pruebas funcionales
en fibroblastos para determinar si la variante
afecta realmente la función del peroxisoma; otra
limitación técnica crítica es que la secuenciación
estándar como el exoma puede omitir variaciones
en el número de copias (CNV), deleciones grandes
o variantes en regiones intrónicas profundas, lo
que requiere el uso de técnicas ortogonales como
la amplificación de sondas dependiente de ligandos
de multiplexación (MLPA) para su detección (2).
Además, en el contexto de la atención neonatal
crítica, el tiempo de respuesta de los resultados
genéticos puede ser una barrera; en algunos
casos reportados, los lactantes con formas
severas fallecieron antes de que se obtuvieran
los resultados de la secuenciación, lo que impidió
el inicio de manejos específicos basados en el
genotipo(7,8).
Tratamiento
Actualmente, no existe una recuperación plena
para el síndrome; por ende, la mayoría de los
tratamientos existentes se centran en aliviar los
síntomas (25). A partir de esto el tratamiento se
centra en controlar aspectos específicos mediante
terapias farmacológicas usando ácido DHA,
aceite de lorenzo y AC, este último ha sido el más
estudiado y aceptado (26)
El DHA es vital para el desarrollo del cerebro y la
retina, así como en las células nerviosa y en las
El SZ constituye una enfermedad genética poco
frecuente, pero de alta complejidad clínica, cuya
base fisiopatológica radica en alteraciones de la
biogénesis peroxisomal derivadas de mutaciones
en genes PEX. La revisión evidencia que la
acumulación de ácidos grasos de cadena muy larga
estructuras celulares. El tratamiento se presenta
en forma de ésteres etílicos (EE) o triglicéridos
naturales (TG). La dosis se administra por vía
oral y se debe ajustar a la edad y a la repuesta
bioquímica, acompañada de una dieta nutritiva
para un adecuado desarrollo. La terapia debe
iniciar lo más pronto posible en el periodo
neonatal, en el que las necesidades del ácido graso
son máximas. En ese sentido, los que respondan
mejor el tratamiento serán los pacientes menos
afectados, en los primeros meses de vida la dosis
es de 100-500mg/día, la más empleada es de
200mg/día. En cuanto al ácido de Lorenzo, ha
denotado resultados beneficiosos para prevenir
ciertas enfermedades genéticas que dificultan la
descomposición de grasas (28).
Por otra parte, el AC es usado como un apoyo
de retroalimentación fisiológico que detiene la
formación de ácidos biliares hepatotóxicos de C27,
THCA y DHCA en el plasma y la orina. De este modo,
disminuyen la inflamación y fibrosis hepática,
favoreciendo así la química hepática, crecimiento
y aumento de peso en pacientes. El AC es un
suplemento oral, aprobado por la Administración
de Alimentos y Medicamentos (FDA) cuya dosis
recomendada es de 10-15 mg/kg. Sin embargo,
en pacientes con daño hepático grave, más aún en
aquellos con cirrosis o descompensación hepática,
la terapia no es recomendada, pues se la asocia
con riesgos de hepatotoxicidad. En caso de intentar
aplicarla, la monitorización frecuente es esencial,
si la enfermedad hepática está tan avanzada la
terapia con ácido cólico no va a tener un impacto
significativo y su uso no es justificado. Por lo
tanto, se destaca la importancia de considerar la
edad del paciente al inicio del tratamiento, con
la intervención temprana sugiriendo mejores
resultados (30).
Además, se recomienda suplementación, con
calcio, Vitaminas (E, D, Fe), aceites, fármacos
antiepilépticos, aminoácidos y liposolubles. Al
igual que la suplementación, la dieta es importante
por eso se sugiere una alimentación baja en grasas
evitando alimentos con elevadas cantidades de
ácido fitánico (20).

128Gabriela Vaca, et al.Vol. 17 Número 1 2026
6. Financiamiento
7. Conflicto de intereses
8. Declaración de contribución
9. Limitación de responsabilidad
1. Bose M, Yergeau C, D’souza Y, Cuthbertson DD,
Lopez MJ, Smolen AK, et al. Characterization
10. Referencias bibliográficas
y otros metabolitos tóxicos explica el compromiso
multisistémico característico, especialmente a
nivel neurológico, hepático y renal.
Aunque el diagnóstico continúa representando
un desafío por la variabilidad fenotípica, el uso
combinado de biomarcadores bioquímicos y
técnicas genéticas avanzadas ha mejorado la
precisión diagnóstica y permitido una clasificación
más adecuada de los pacientes dentro del espectro
de severidad. Si bien no existe un tratamiento
curativo, las terapias paliativas como el ácido
docosahexaenoico y el ácido cólico ofrecen
beneficios sintomáticos y una mejor calidad de
vida cuando se aplican tempranamente. Con
base en los resultados analizados, se destaca
la necesidad de promover investigaciones que
profundicen en la fisiopatología molecular del
trastorno y desarrollen estrategias terapéuticas
más específicas, con el propósito de optimizar el
abordaje clínico y el pronóstico de los pacientes
con SZ.
La investigación no tuvo financiamiento.
Los autores declaran no tener ningún conflicto de
intereses.
Paula Antonella De la Cruz Cruz: se encargó de
la búsqueda de la información y el análisis de los
datos. Camilo Eduardo Pinza Lozano: aportó en la
redacción de los resultados. Evelyn Salomé Tello
Verdezoto: Elaboró la metodología, redacción de
la introducción y la conclusión, Irvin Tubon: reviso
el manuscrito.
Los autores son responsables de la información
que se presenta en el artículo.
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